Un estudio del organismo internacional BirdLife declaraba en 2019 que la guacamaya de Spix, un ave bastante rara de color azul que habitaba el nordeste de Brasil, se había extinguido en la naturaleza y que solo quedaban unos 50 ejemplares en cautiverio.

La noticia no pasó desapercibida entre el público en general porque esa especie había servido de inspiración para la popular película “Río”, que los estudios Dreamworks estrenaron en 2011 y contaba la historia de un loro azul que era el último de su especie.

Sin embargo, esta semana se conoció que conservacionistas alemanes y brasileños han logrado, después de dos años de investigación, reinsertar un grupo de parejas de estas aves en su hábitat natural.

“El proyecto va muy bien”, le dijo el biólogo Tom White, del Servicio de Pesca y Vida Silvestre de EE. UU. y asesor técnico del proyecto de rescate

Las guacamayas de Spix habían sido criadas en Alemania, con la ayuda de métodos de inseminación artificial, y después fueron llevadas a Brasil, donde se llevó a cabo su reinserción en la naturaleza.

Extintas y famosas

La preocupación sobre la conservación de estas aves comenzó hace 20 años, cuando se documentó el último avistamiento en la naturaleza de un ejemplar.

Identificadas por primera vez a mediados del siglo XIX, la especie había sufrido con la reducción de su hábitat, especialmente con la deforestación en esta zona del país sudamericano.

Tras la declaración de extinción en la naturaleza en 2019, se unificaron esfuerzos para evitar su desaparición definitiva.

Este empeño ha sido liderado por la Asociación para la Conservación de los Loros Amenazados (ACTP, por sus siglas en inglés), que logró reunir un grupo de la guacamayas de Spix, hacer proyectos de socialización con las comunidades donde se iban a liberar estas aves y ahora supervisa su reinstalación.

Antes de dejar su puesto, el expresidente Michel Temer declaró una zona de protección en el estado de Bahía, en el noreste del país.

También se habló con la comunidad local, que en el pasado había cazado por sus plumas a otro guacamayo de color azul (el guacamayo jacinto), para que no hicieran lo mismo con el recién ingresado grupo de aves.

“Sabemos cómo reintroducir loros, ahora hay múltiples publicaciones y estudios de casos que muestran que sí, que sí podemos conseguir pájaros, salir a la naturaleza y hacer que sobrevivan”, Don Brightsmith, experto en conservación y aves de la Universidad Texas A&M, quien asesora el proyecto.

Hasta el momento las parejas de guacamayas de Spix que fueron liberadas en la zona protegida han permanecido cerca del lugar donde se les dejó en libertad, pero ya han comenzado a familiarizarse con los alimentos que hay en su nuevo hábitat.

“La clave, y uno de los objetivos que ha tenido este proyecto, es que las aves logren reproducirse de la forma más rápida, pero sobre todo independiente en este nuevo ambiente”, señala.