Demandas laborales contra el IMSS, por desgaste físico

Por Sergio Mejía Cano

En el portal de internet www.relatosnayarit.com, del periodista Oscar Verdín Camacho, el pasado día 12 de este mes, aparece una nota con el encabezado “La disminución auditiva de un ferrocarrilero, a debate en tribunales”. Y en el grueso de la nota, se informa que “Mientras el trabajador pidió la pensión por invalidez, la contraparte consideró que debían valorarse factores como la hipertensión y obesidad”. Esto lo está llevando a cabo el trabajador ferroviario ante el IMSS, apoyado por la Junta Federal número 61 de Conciliación y Arbitraje, sita en Tepic, Nayarit.

Sin embargo, casos así ya tienen mucho tiempo dándose, pues varios trabajadores ferroviarios han interpuesto demandas ante el IMSS por desgaste físico. La diferencia estriba en que estos trabajadores han tenido que ir hasta la Ciudad de México (CDMX), con la asesoría de un abogado en asuntos laborales. Y, la mayoría de estas demandas se han ganado después de que estos ferroviarios demostraron con hechos y pruebas el desgaste físico que, a lo largo de su vida laboral sufrieron. Lo malo en este caso de los que han ido a la CDMX, es que al momento de recibir su cheque se tienen que mochar con los abogados que llevaron su caso; sin embargo, se les aumentó su pensión ya sea por cesantía o por estar pensionados parcialmente los que sufrieron algún tipo de accidente en el trabajo.

Desde luego que hay muchos trabajos muy desgastantes, como el de los trabajadores de la construcción, los que abren zanjas, los electricistas que tiene que subir a los postes y lidiar con los cables, algunos de alta tensión, etcétera. Pero en el caso que nos ataña de los ferroviarios, eso que le está diciendo la contraparte al trabajador al que se refiere la nota del señor Verdín Camacho, que solicita su pensión por invalidez, es obvio que la hipertensión y la obesidad podrían ser derivadas precisamente por el desgaste físico y la edad, respectivamente, pues el cuerpo embarnece con la edad y, por más ejercicio que se haga, la panza ya no baja y, como en el caso del trabajador en comento de que padece hipertensión, pues entonces cómo hacer ejercicio si por lo mismo se le podría acelerar la circulación de la sangre.

Los trabajadores del departamento de vías y estructuras del ferrocarril, trabajan a pleno Sol, teniendo que colocar durmientes y rieles, y si bien hay maquinaria que aligera estas labores, hay ocasiones en que lo tienen que hacer a pulmón, y vaya que los durmientes, ya sean de madera o concreto, son muy pesados. Tienen que escarbar para colocar dichos durmientes, nivelar la vía; pero, sobre todo, colocar los rieles que son aún más pesados. Hoy en día la colocación de los rieles es prácticamente más fácil por la maquinaria; sin embargo, hubo un tiempo en que entre todos los trabajadores de una cuadrilla los tenía que cargar para colocarlos en su lugar después de quitar el anterior.

En los talleres, el ruido de las locomotoras es muy fuerte, y se convierte más ensordecedor al momento en que los mecánicos revisan los motores encendidos; obvio que se puede apagar el motor; pero para una mejor revisión, en ocasiones era preferible hacerlo con el motor encendido para detectar más fallas. Y, otro factor ensordecedor, es cuando se está comprobando el funcionamiento óptimo de las cornetas del silbato de las locomotoras.

Sin embargo, para los trenistas y locomotoristas de camino, el desgaste físico se debía a las malpasadas, a que lloviera y tronara, de todos modos, había continuar la marcha y, en ocasiones cumpliendo jornadas labores de más de 20 horas de servicio; así que, por lo mismo, ya sin agua y sin alimentos y por no encontrar en alguna estación de paso en dónde comprar algo.

Y aunado a lo anterior, tener que soportar el ruido de las máquinas y el silbato necesario para llamar la atención en los cruceros públicos nivel, así como tener que respirar el humo de las locomotoras, al ir atravesando los túneles, pues entre Ixtlán, Nayarit y La Quemada, Jalisco, hay túneles con más de 800 metros de largo. El ruido de las locomotoras y la entrada de humo a la cabina de las máquinas, se acrecentaba más cuando los empaques de puertas y ventanas ya no servían; pero que así se tenía que trabajar.

En cuanto a la hipertensión y la diabetes, siempre se ha presentado más entre los locomotoristas que entre los trenistas, debido a que el maquinista es el que ve y recibe los impactos al arrollar autos o camiones con pasajeros y, porque tienen que ir atentos durante todo el camino.

Sea pues. Vale.