El “poderío” de El Chueco en la sierra Tarahumara llegaba a tal grado que incluso controlaba la venta clandestina de cerveza en las comunidades. Así lo revelaron indagatorias de las autoridades en Chihuahua durante el operativo de búsqueda y captura de José Noriel Portillo Gil, señalado como el asesino de dos sacerdotes jesuitas, un guía turístico y un joven de 22 años en el poblado de Cerocahui.

De acuerdo con estas investigaciones, El Chueco ocultaba la cerveza en inmuebles que utilizaba como bodegas en la comunidad de Bahuichivo, incluso una que alguna vez fue una iglesia, según se observa por las letras en la parte superior de la fachada.

Para garantizar el control de este mercado negro en la sierra Tarahumara, el grupo criminal de Noriel Portillo amedrentaba a los dueños de pequeños negocios diciéndoles que las cervezas estaban marcadas y hasta identificadas por números de serie, a fin de que sólo se vendiera la “suya”.

Como parte del despliegue de Ejército, Guardia Nacional, así como Fiscalía y Policía estatal, fue ubicada una bodega en esa misma comunidad del municipio de Urique, en la que hallaron más de 2 mil charolas con cerveza.

En total, autoridades federales y estatales decomisaron 49 mil 584 latas de cervezas que, por su competencia, fueron devueltas a la Secretaría Gobernación.

El decomiso fue de tal magnitud que se tuvieron que utilizar dos camiones tipo torton y hasta una unidad de la Guardia Nacional para trasladar las casi 50 mil latas.

Las indagatorias revelaron que Noriel Portillo comenzó a vender clandestinamente cerveza marca Tecate en las comunidades de la sierra Tarahumara desde hace dos años.

Las latas las traía desde Navojoa, Sonora, y recorría más de 250 kilómetros y unas ocho horas para resguardar las charolas en distintos inmuebles de Bahuichivo.

Dueños de pequeñas tiendas en esta región enclavada en la barranca de Urique contaron a MILENIO que los sicarios de El Chueco les dejaban un número telefónico al que tenían que marcar para pedir las charolas de cerveza que se requirieran y las dejaban hasta el negocio.

“Pero la vendía bien cara”, aseguraron; y es que una charola con su 24 latas de cervezas la cobraba en 370 pesos, 120 pesos más que su último proveedor legal, una persona proveniente de la comunidad de Témoris.

Cada tiendita decidía el precio de venta pero, en promedio, el paquete de seis cervezas Tecate roja está entre 105 y 110 pesos.

“Le ganaba cinco pesos al six, antes sí dejaba, ahora ya no”, lamentó un tendero que incluso aseguró que tuvo que dejar de vender cerveza porque “ya no era negocio”.

Y es que en estas comunidades de la sierra Tarahumara, las tienditas que querían vender cerveza no tenían de otra más que comprarle al grupo criminal de El Chueco.

“Si la comprabas en otro lado había problemas con ellos, estaba prohibido, te ponían una chinga o peor”, relató un tendero.

Los propietarios de pequeños negocios en estas localidades serranas revelaron que actualmente hay un desabasto de cerveza en la región que atribuyen a la cacería de las autoridades contra su surtidor: Noriel Portillo, quien incluso hizo del negocio algo familiar, pues se tiene identificado que uno de sus distribuidores en la región es alguien conocido como El Pecas, casado con una prima o hermana de El Chueco.

Las autoridades estatales también indagan si este control de venta clandestina de cerveza del grupo criminal se extendió también hasta el municipio de Creel, prominentemente turístico.

En entrevista, el secretario de Seguridad Pública de Chihuahua, Gilberto Loya Chávez, explicó que la venta clandestina de cerveza en dicha zona serrana del estado era uno de los actos delictivos con los que se financiaba la banda criminal de El Chueco.

“Tú estás en los pueblos de esa región, pides cerveza y no hay porque estos grupos delincuenciales son los que se dedican a venderla o a distribuirla de manera clandestina”, subrayó.

Para el fiscal General de Chihuahua, Roberto Fierro Duarte, el hecho de que El Chueco tuviera el control de la venta clandestina de cerveza demostraba el “poderío” que obtuvo este líder criminal, a partir de la impunidad que gozó durante años en la sierra Tarahumara.