Como se dice comúnmente: la esperanza muere al último

Por Sergio Mejía Cano

Todavía hasta la tarde de ayer domingo, persistía la incertidumbre respecto a la suerte de los mineros atrapados en una mina en Sabinas, Coahuila; aunque sí se informó que ya se había logrado bajar el nivel del agua que inunda parte de esa mina, abriendo más esperanzas para su rescate. El problema es que las autoridades señalan que el tiempo corre en contra de este salvamento, debido a la posible falta de oxígeno y de que el agua haya llegado al lugar en donde supuestamente se encuentran los mineros atrapados.

Desde luego que las expectativas son rescatarlos con vida, y si bien ya hasta algunos de los familiares de los mineros tienen sus dudas, por el tiempo transcurrido, la cantidad de agua que se llegó a acumular al interior de la mina, así como la supervivencia por falta de alimentos. Sin embargo, tal y como también han señalado algunos familiares de estos mineros de que la esperanza muere al último, por lo que el pensamiento positivo persiste sobre el negativo; aunque el pesimismo ya haya hecho presas a varias de las personas ahí presentes.

La atención sobre lo que pudiera pasar con este rescate ya está en los ojos de infinidad de personas, no nada más a nivel nacional, sino hasta internacional y más, debido a que no es un hecho aislado, pues también se despertó el triste recuerdo de la mina en Pasta de Conchos, tragedia ocurrida en el año 2006, precisamente en la misma entidad de Coahuila. Y más aún, porque ha habido más accidentes de este tipo; pero que muchos de ellos quedan en el anonimato; esto de acuerdo a lo que comenta la gente de ese entorno.

Y lo más triste del caso, es que se vuelve a aplicar aquello de “después de ahogado el niño, tapar el pozo”; y si bien en este caso no se ha tratado de tapar el pozo, sino de extraerle el agua que lo inundó, si han surgido voces respecto a la falta de atención que tienen estas minas en cuanto a seguridad, pues se ha documentado que no reciben una revisión adecuada y constante para verificar los riesgos que representan para los trabajadores que, ahora sí se podría decir, se aventuran dentro de estas minas sin saber si saldrán o no, ya que según lo dicho, las minas no presentan ninguna seguridad, por lo que los trabajadores se avientan al ruedo tal vez con el dicho por delante de “a ver qué sale” y a ver si salimos.

Ahora se ha dicho que ya se va a revisar de bien a bien cómo están las condiciones de las minas, no nada más de este lugar, sino las de todo el país, pues ahora se sabe que la mayoría de ellas, si no es que todas, trabajan con niveles muy bajos en cuanto a seguridad se refiere.

Ahora la Secretaría del Trabajo ha salido al quite diciendo que se revisarán las condiciones de riesgo y seguridad de las minas, tal y como si ese ahora sí, lo haya causado este accidente y por eso se van a revisar. Porque según se documentó hace días en que se cuestionó precisamente a dicha Secretaría del Trabajo, por qué la falta de revisión de las minas, la respuesta que, se podría considerar infame, fue porque no se han denunciado esta falta de higiene y seguridad ni se dan a conocer los riesgos que corren los trabajadores mineros. Mira tú, qué suave, quiere decir que, si no sucede un accidente como el actual, la Secretaría del Trabajo seguiría sin revisar estas y otros minas. De ahí la infamia, pues ¿por qué se tienen que esperar las autoridades y gobiernos de los tres niveles a que suceda algo terrible para ponerse a revisar lo que sea? ¿Qué acaso no tienen años y años esas minas trabajando en situaciones de precariedad en cuanto a riesgos y seguridad se refiere, sin que les haya importado revisar esas situaciones de alto riesgo? En cuanto a denunciar, tal y como están las cosas en el país respecto a las posibles represalias de la clase patronal en caso de que haya denuncias, es probable que, los trabajadores, aunque tenga ganas de denuncias las anomalías en sus centros de trabajo, prefieren callar para no ser despedidos. Esto se ve cotidianamente en los centros de trabajo en donde trabajadores y empleados no denuncian por las posibles represalias.

Se espera que, a pesar del pesimismo que ya flota en el ambiente, los mineros sean rescatados con vida y, en el peor de los casos, en caso de no ser así, al menos rescatar los cuerpos y que no queden al interior de la mina como los mineros en Pasta de Conchos que fueron ahí abandonados, se dice que, supuestamente por el alto costo que significaría rescatar los cuerpos, sin tomar en cuenta el dolor de los familiares.

Sea pues. Vale.