Un conflicto nuclear generaría ingentes cantidades de ceniza que bloquearían la luz solar y diezmarían la producción de cultivos, según un nuevo estudio

El conflicto entre Rusia y Ucrania ha revivido los fantasmas de la guerra nuclear: primero la ocupación del sarcófago que aísla Chernóbil y, después y más recientemente, los combates cerca de la central ucraniana de Zaporiyia, cuya situación es, según Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, «crítica», han provocado que salten todas las alarmas. Ahora, un estudio publicado alerta sobre el peligro y las devastadoras consecuencias de seis posibles escenarios de guerra nuclear. El peor de todos, un conflicto entre EE. UU. y Rusia, que provocaría 5.000 millones de muertos solo por hambruna, sin tener en cuenta los fallecidos directos u otras causas.

Sobre datos de investigaciones anteriores, un equipo de investigadores internacionales encabezados por Alan Robock y Lili Xia, ambos profesores del Departamento de Ciencias Ambientales de la Universidad Rutgers (EE. UU. ), determinaron la cantidad de ceniza y hollín que se crearía tras la detonación de armas nucleares y cómo todo este material podría bloquear la entrada del sol en la atmósfera. Los autores calcularon la dispersión del hollín a partir de seis posibles escenarios de guerra entre las potencias nucleares (cinco conflictos pequeños entre India y Pakistán y uno a gran escala entre EE. UU. y Rusia), teniendo el cuenta el tamaño del arsenal de cada país.

Esta información se ingresó en el Modelo del Sistema Terrestre Comunitario, una herramienta de pronóstico del clima respaldada por el Centro Nacional de Investigación Atmosférica (NCAR), lo que permitió calcular cómo afectaría a la productividad de los principales cultivos mundiales (maíz, arroz, trigo y soja). Los investigadores también examinaron los cambios proyectados en los pastos del ganado y en la pesca a nivel global.

De hecho, no es el único estudio que alerta sobre el riesgo de un conflicto nuclear. Una investigación publicada señala que, en caso de que dos estados con potencial nuclear entraran en combate -independientemente de cuáles fueran de los nueve que actualmente poseen esta capacidad armamentística-, se produciría una hecatombe: las temperaturas de la Tierra bajarían diez grados centígrados, se perderían las cosechas en todo el mundo, el hielo marino bloquearía los principales puertos y la pesca prácticamente desaparecería.