El pontífice advirtió contra la instrumentalización de “lo sagrado” y “el fundamentalismo” durante el discurso de apertura del séptimo Congreso de Líderes de Religiones.

El papa Francisco advirtió este miércoles contra la instrumentalización de “lo sagrado” y “el fundamentalismo” ante líderes religiosos de todo el mundo participante en una cumbre en Kazajistán. 

No justifiquemos nunca la violencia. No permitamos que lo sagrado sea instrumentalizado por lo que es profano. ¡Que lo sagrado no sea apoyo del poder y el poder no se apoye en la sacralidad!”, reclamó el pontífice argentino en el discurso de apertura del séptimo Congreso de Líderes de Religiones Mundiales y Tradicionales en Nursultán. 

Este encuentro trianual, creado en 2003, estuvo marcado por la ausencia del patriarca de la Iglesia ortodoxa rusa Kirill, cercano al presidente Vladimir Putin y partidario de la guerra en Ucrania.

Entre los participantes figuran el gran imán de Al Azhar, la institución más alta del islam sunita con sede en El Cairo, representantes de diferentes confesiones y también de organizaciones internacionales. 

Jorge Bergoglio defendió la “libertad religiosa”, un “derecho fundamental, primario e inalienable, que es necesario promover en todas partes” y pidió “despertarse de ese fundamentalismo que contamina y corroe todo credo”. 

Liberémonos de esas concepciones reductivas y ruinosas que ofenden el nombre de Dios por medio de la rigidez, los extremismos y los fundamentalismos, y lo profanan mediante el odio, el fanatismo y el terrorismo”, añadió Francisco. 

En estos días “marcados por el flagelo de la guerra (…) se necesita un sacudón y se necesita, hermanos y hermanas, que venga de nosotros”, dijo sin mencionar directamente la guerra en Ucrania. 

El discurso papal fue aplaudido por el centenar de delegaciones de 50 países distintos, que poco antes se había recogido en una plegaria silenciosa compartida. 

A sus 85 años y con dolores de rodilla, el Papa llegó el martes a Nursultán para una visita de tres días al país más grande de Asia Central, en el que es su 38º viaje al extranjero desde su elección en 2013.