Los cambios neurológicos en padres primerizos se ven en la pérdida de un porcentaje o dos de volumen cortical tras el nacimiento del hijo.

A menudo se habla de los cambios físicos y mentales que hay en las mujeres durante y después del embarazo. Sin embargo, los hombres parecen quedar siempre en segundo plano. Un nuevo estudio ahora se enfoca en los padres primerizos para saber qué pasa en su cerebro con la llegada de un bebé.

Estos cambios neurológicos entre los padres primerizos se refleja en una pérdida de un porcentaje o dos de volumen cortical tras el nacimiento del hijo. Contrario a la idea de que esto pudiera ser algo malo, los estudiosos opinan que se trata de un refinamiento del cerebro que hace que la conexión entre padre e hijo sea más potente y eficaz.

Lo anterior es totalmente lógico, tomando en cuenta que la zona del cerebro donde ocurre este cambio neurológico se asocia a la aceptación y la calidez de los padres hacia sus hijos.

La investigación

Este nuevo estudio que mide la reducción del volumen cortical en padres primerizos, se basa en datos de resonancia magnética (RM) de 40 padres primerizos heterosexuales que vivían en España y Estados Unidos.

El primer grupo, los padres de España, se sometió a escáneres cerebrales antes de que sus parejas quedaran embarazadas, y de nuevo unos meses después del nacimiento del bebé.

Por su parte, los futuros padres de Estados Unidos participaron durante las fases media y tardía del embarazo de sus parejas. Después lo hicieron de nuevo entre siete y ocho meses después del parto.

También se incluyó un grupo de control de diecisiete hombres sin hijos con sede en España.

Comparando las cifras

Los laboratorios participantes en el estudio compararon el volumen, el grosor y las propiedades estructurales del cerebro masculino en los tres grupos.

En comparación con estudios similares sobre madres primerizas, los padres primerizos no mostraron cambios en su red subcortical límbica. Para los científicos que hicieron el estudio, esto tiene sentido, ya que esta parte del cerebro se asocia a las hormonas del embarazo.

Sin embargo, aunque los padres no lleven a sus hijos mientras crecen y se desarrollan, no significa que sus cerebros no se vean afectados por la paternidad.

Hay estudios que evidencian que los hombres pueden padecer depresión posparto, aunque rara vez se reconozca como un problema.

Los expertos piensan que la explicación a ello es que la plasticidad del cerebro de los nuevos padres es menos pronunciada que la de las nuevas madres. Hoy se cuenta con la capacidad de ver incluso los cambios neurológicos más sutiles para comprobar estos hechos.

Así fue como se dieron cuenta de que los padres primerizos, tanto en España como en Estados Unidos, no mostraron cambios en el subcórtex, asociado a la recompensa y la motivación. Sin embargo, los hallazgos mostraron signos de plasticidad cerebral en su materia gris cortical, que tiene que ver con la comprensión social.

“Estos hallazgos pueden sugerir un papel único del sistema visual para ayudar a los padres a reconocer a sus bebés y responder en consecuencia, una hipótesis que debe ser confirmada por futuros estudios”, escriben los autores del nuevo trabajo.