Uno de los guardias reales que vigilaban el féretro de la reina cayó al suelo tras desmayarse; sus compañeros se acercaron para auxiliarlo.

Las miles de personas que acudieron a despedirse de la reina Isabel II en la capilla ardiente instalada en el palacio de Westminster fueron testigos de un momento que sólo pocas se ha visto cuando guardias reales se desmayan tras las largas jornadas de guardar el protocolo.

Durante el primer día que la capilla fue abierta al público para que se despidieran de la monarca, quien murió a los 96 años el pasado 8 de septiembre en Escocia, uno de los guardias reales que custodiaba el féretro se tambaleó hasta finalmente desmayarse y golpearse la cara.

Uno de sus compañeros que se percató de lo que ocurría trató de ayudarlo, pero sin dejar su puesto, sin embargo, el guardia terminó en el suelo. Otros guardias se acercaron para auxiliarlo inmediatamente después.

Debido al desmayo del guardia real se interumpió por varios minutos que los asistentes a la capilla ardiente pasaran frente al féretro de la reina Isabel II. (AFP)

El momento del desmayo del guardia real quedó grabado en video e incluso fue transmitido en vivo, cuya señal se interrumpió luego de lo ocurrido, mientras el guardia era auxiliado por los asistentes en el lugar.

El corresponsal de la familia real y editor en jefe de Royal Central, Charlie Proctor, informó que el guardia recibió atención médica.

Para evitar que vuelva ocurrir otra situación como ésta, Proctor indicó que se les dio la instrucción a los guardias que si se sienten mal durante la Vigilia levanten la cabeza, a fin de alertar al guardia superior y se realice una rotación.

El féretro de la reina Isabel II, que fue trasladado ayer desde el Palacio de Buckingham a Westminster, permanecerá en la capilla ardiente durante cuatro días para que los británicos y turistas puedan despedirse de la monarca, mientas que el próximo lunes se realizará el funeral de Estado al que han sido invitado diferentes mandatarios.