Sorpresas de la vida

Durante los últimos días han pasado “acontecimientos” políticos que no me esperaba. Desde la muerte – y funeral- de la Reina Isabel II, el grito de independencia y el temblor (sí, otra vez) ya característico en algunas partes del país. Para los que piensan que los dados ya están “echados”, nada más alejado de la realidad. La vida sigue dando una y mil vueltas más.  La realidad, me consta, supera por mucho nuestra capacidad de imaginación.

Debo confesar que desde que era pequeño hay dos cosas que pensé que nunca cambiarían. La primera, el papado de Juan Pablo II. No sé bien, pero ese hombre, literalmente hablando, me parecía todopoderoso.  Su carisma, su facilidad de palabra y todo su conjunto me parecía algo muy cercano a la divinidad.  Casi toda mi vida él estuvo de Papa. Pensé que jamás moriría. Entre otras cosas, se le reconoce su gran labor humanitaria, su intermediación en conflictos internacionales y por perdonar a quien casi lo asesina hace muchos  años.

Como segunda opción se encuentra la ya mencionada Isabel II.  ¿Quién no sabe de ella y de su reinado de poco más de 70 años? Podría decirse que ella, como elegida del dedo divino, vio ir y venir a cientos de dignatarios y miles de conflictos nacionales e internacionales. Yo la veía como alguien a quien la muerte jamás alcanzaría. ¡Qué equivocado estaba yo!

Muy personalmente creo que un acto de injusticia fue nunca saberse retirar a tiempo. Sí, sé que lo que digo no es políticamente correcto. Sin embargo, hay otros casos, por ejemplo, con los españoles, que sí supieron hacerse a un lado cuando ya era inevitable irse.  Tantos años en el “poder” probablemente fue una forma de castigar a su hijo Carlos por atreverse a casarse con Diana Spencer. Uno nunca sabe hasta dónde puede llegar el odio/resentimiento de una madre por proteger a su hijo.

Cambiando de tema, el grito de independencia siempre es una fecha que me motiva.  Creo que nos une y nos identifica como nación.  Desde los preparativos previos, la comida o cena y todo lo que conlleva es algo sumamente enriquecedor.  Más allá de lo que dijo nuestro presidente, lo importante es reconocer que hay una memoria colectiva que se ha ido conformando desde hace algunos cientos de año y que es nuestro deber y obligación transmitirla a las generaciones futuras. Mucha gente a dado su vida por brindarnos paz y seguridad.

Ya como último punto, me parece increíble que haya temblado en varios estados de la República. Así como fue en 1985, luego 2017 y hace unos días la vida- y la naturaleza- nos enseñan que el azar es un elemento que, muy a pesar de los científicos y sus teorías, debe estar presente en toda ecuación.  Esto provocó una seguidilla de “memes” tratando de comprender (¿ridiculizar?) lo sucedido.

A pesar de que estos elementos parecen aleatorios e inconexos en realidad no lo están. Todo, sí absolutamente todo, se encuentra relacionado.  Los hechos propios de la naturaleza muchas veces condicionan o provocan que la política se reconfigure. Deberemos esperar unos meses, para ver qué nuevas sorpresas nos depara el futuro.

Hasta la próxima.

Luis Fajardo Velázquez

luisefeve@hotmail.com