El virus podría convertirse en una nueva pandemia para animales y personas, según una investigación liderada por la Universidad de Colorado en Boulder y publicada en la revista Cell

  • Este arterivirus, considerado una amenaza crítica para los monos macacos, todavía no ha infectado a ningún humano pero los autores reclaman vigilancia
  • El estudio ha demostrado que una molécula, o receptor, llamada CD163, es la que permite a los arterivirus simios causar infección en un organismo
  • Una familia de virus, endémica ya en monos africanos salvajes y conocida por causar síntomas mortales parecidos a los del ébola, está ya “lista” para saltar a los humanos y convertirse en una nueva pandemia para animales y personas.
  • Así lo advierte este viernes una investigación liderada por la Universidad de Colorado en Boulder y publicada en la revista Cell.
  • Este arterivirus, considerado una amenaza crítica para los monos macacos, todavía no ha infectado a ningún humano pero los autores (que lo comparan con el VIH, que se originó en los monos africanos) reclaman vigilancia.

La comunidad sanitaria mundial podría evitar una nueva pandemia si vigila desde ya este arterivirus en animales y en humanos”, según el estudio.

“Deberíamos prestarle atención”, advierte Sara Sawyer, autora principal del estudio y bióloga molecular en Boulder.

Este virus animal ha descubierto cómo acceder a las células humanas, multiplicarse y escapar a algunos de los importantes mecanismos inmunitarios que esperaríamos que nos protegieran de un virus animal. Eso es bastante raro”, avisa Sawyer.

Aunque hay miles de virus que circulan entre los animales de todo el mundo, la mayoría no causan síntomas pero en las últimas décadas, un número cada vez mayor de ellos ha saltado a los humanos, causando estragos en el sistema inmunitario como el Síndrome Respiratorio de Oriente Medio (MERS) en 2012, el coronavirus del Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SARS-CoV) en 2003, y el SARS-CoV-2 (el causante del COVID-19) en 2020.

Durante 15 años, Sawyer ha utilizado técnicas de laboratorio y muestras de tejido de animales salvajes de todo el mundo para explorar qué virus animales pueden ser los siguientes en saltar a los humanos.

En el último estudio, ella y el primer autor, Cody Warren, entonces becario posdoctoral en el Instituto BioFrontiers de la Universidad de California, se centraron en los arterivirus, que son comunes entre los cerdos y los caballos, pero poco estudiados entre los primates no humanos.

Estudiaron el virus de la fiebre hemorrágica de los simios (SHFV), que provoca una enfermedad letal similar a la del virus del ébola y ha causado brotes mortales en colonias de macacos en cautividad desde la década de 1960.

El estudio ha demostrado que una molécula, o receptor, llamada CD163, es la que permite a los arterivirus simios causar infección en un organismo.

Para su sorpresa, mediante algunos experimentos de laboratorio, los autores descubrieron que el virus también era extraordinariamente hábil para engancharse a la versión humana de CD163, introducirse en las células humanas y hacer rápidamente copias de sí mismo.

Igual que el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) y su precursor, el virus de la inmunodeficiencia simia (VIS), los arterivirus simios también parecen atacar a las células inmunitarias, desactivando los principales mecanismos de defensa y arraigándose en el organismo a largo plazo.

Las similitudes son profundas entre este virus y los virus de los simios que dieron lugar a la pandemia del VIH”, avisa Warren, ahora profesor adjunto de la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad Estatal de Ohio.

Aunque la investigación dice que una nueva pandemia “no es inminente” ni hay por qué alarmarse, pide a la comunidad sanitaria mundial que dé prioridad al estudio de estos arterivirus simios, desarrolle pruebas de anticuerpos en sangre para detectarlos y vigile a las poblaciones humanas que tienen estrecho contacto con los animales portadores.

Que no hayamos diagnosticado aún una infección por arterivirus en humanos no significa que ningún humano haya estado expuesto. Solo que no lo hemos buscado”, advierte Warren.