A sus 31 años, la mujer recibió las noticias al mismo tiempo; el cáncer que se le detectó estaba en etapa 2; Verónica Reséndiz, es otra mujer sobreviviente al cáncer de mama

Brenda recibió dos noticias de alto impacto al mismo tiempo: que padecía cáncer de mama y la confirmación de un embarazo. Tenía 31 años cuando la invadieron el miedo y la incertidumbre del desarrollo de su hija y el futuro de sus otros tres pequeños.

“Fue un cáncer en etapa 2; fue detectado en muy temprana etapa y, al mismo tiempo que me detectan el cáncer me doy cuenta que quedó embarazada.

“Fue muy difícil para empezar saber que estás embarazada y más que estás enferma”, recordó sentada en una de las salas de la Asociación Unidas Contigo, a donde ingresó tras su diagnóstico.

La madre de familia cuenta que tenía que enfrentar la enfermedad al mismo tiempo de buscar las opciones para continuar con su embarazo y que su bebé naciera sana.

Tras varios estudios realizados, los médicos le dijeron que su cáncer no era agresivo y que podía continuar con la gestación; sin embargo, la incertidumbre invadía su cabeza.

Llegaron los estudios y me comentan que era un tipo de cáncer que no era tan agresivo, podía yo llevar el procedimiento y debido al avance que había en la ciencia, yo podía llevar un tratamiento como todas”, señaló la joven.

Brenda pudo tener a su bebé, a quien llamó Victoria en honor a la lucha que durante un año la mantuvo fuerte.

A sus 32 años es sobreviviente de cáncer de seno y ella lo adjudica al apoyo absoluto de toda su familia desde que se lo detectaron.

VERÓNICA RESÉNDIZ, OTRO CASO DE LUCHAR POR SU VIDA

Verónica Reséndiz forma parte de la estadística de mujeres jóvenes con cáncer de mama: tenía 41 años de edad cuando le fue detectado.

Es contadora pública, ama de casa, tiene a su esposo y tres hijos, y para ella fue difícil recibir la noticia en medio de una vida plena que llevaba en familia.

Como pasa con todas las mujeres víctimas de la enfermedad, Verónica tampoco creía que algún día podría convertirse en un paciente con cáncer de seno.

Durante su visita a la Asociación Unidas Contigo compartió que, aunque se tomó unos minutos para asimilar, decidió enfrentar la enfermedad.

“Sientes como un balde de agua fría y no sabes cómo reaccionar; mi reacción fue quedarme como pensativa. Pasadas las dos horas, me acuesto en mi casa y dije sí es algo delicado y mi reacción fue llorar.

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“A la media hora me sequé mis lágrimas y qué sigue. Si es algo preocupante, algo que te alerta, que te da miedo, pero en ese momento decidí que lo que fuese, lo iba a afrontar con toda la actitud y con todo el positivismo”, recordó la mujer con serenidad y mostrando una sonrisa.
De inmediato, Verónica recibió el apoyo de su esposo, quien fue quien le detectó una bolita en el seno y la incentivó a acudir a su primera revisión con el especialista.

A pesar de que uno tiene en su mente que es una sentencia de muerte, pues realmente no lo es, es un inicio de una nueva etapa, de un autoconocimiento y eso fue lo que pasó conmigo, me hizo ver que tengo mucha capacidad, mucha fortaleza”, señaló la sobreviviente.