RIGOBERTO GUZMÀN ARCE

                               CRÒNICAS POÈTICAS

Cautivante desde las primeras luces, destellos como la suavidad de tus recuerdos. Las sombras agazapadas en silencio esperando regresar cuando caiga la claridad. Así el amanecer otoñal en el constante movimiento, somos hijos de las transiciones. Así mis ojos que ante cualquier provocación del alba mi cuerpo se estremece y sé que está amaneciendo. A través del ventanal me apasiona admirar paisaje que es maravilloso el cerro vigía y la cúpula y campanario, la cercanía y lejanía unidas como cuerpo de mujer y mi alma ilusionada. Comparto y escribo los siempre amorosos: buenos días. Los amigos envían señales de vida. Estamos inmersos en el calendario, las hojas caen al unísono de los árboles. Una sinfonía melancólica, algunas veces agradable y otras tristes. Cada cuál con su canto en la espesura o llanura del alma. El refugio son mis libros, tener la presencia y ser laberinto, respirar en la guarida y conocer en silencio el vuelo nuevo de pájaros y las transformaciones de nubes. Los murmullos de las calles, las voces enlazadas, y el rugir de máquinas a granel. Los pasos se confunden en las huellas que quedan todavía de la infancia y hay veces que distingo alguna lágrima errante, un sueño perdido y unos labios que jamás pronunciaron un nombre. Voy siguiendo lo inalcanzable, pero me hace creer en las travesías, el poder de la imaginación, el intento fortalece y otras veces prefiero no seguir. Aquí habitamos en las esquinas y el polvo, en estaciones que duran poco y se archivan quizás para olvidarlas. Mi energía en constante contradicción, así surgen los versos, el otoño surge con el viento, un saludo abierto, un insomnio que lo hago ramillete de flores, unos ojos que lo envuelven los sonidos de campanas y despiertan las palomas para posarse en tu pelo, esperando el regreso de la luna.

Me gusta dejar testimonios de mi lugar de origen, sus personajes, los de carne y hueso, lugares de antaño, pero también de mis travesías. Hace tiempo inicié escribiendo formalmente crónicas, antes había hurgado el mundo de la poesía, abrir el corazón y con alas extendidas de libertad descubrir mis sentimientos. Recuerdo que a mis once años me inspiré para el primer poema. Algunas ocasiones hacía pausa por cuestiones profesionales y políticas, mis sueños revolucionarios fueron motivos. Llenaba cuadernos, hojas, servilletas, papel para envolver y así surgieron historias que contar. He escrito miles de hojas y sigo con el espíritu indomable para expresarme, comunicarme con los demás como su fuéramos unas islas y el mar fuera de puras palabras y las imágenes provocadas por nuestros deseos de no sentirnos solos. Ojalá que el tiempo me permita más, valoro ya en esta situación de vida el amor y la paz, para poder engarzar los géneros literarios que me apasionan, las entrevistas, obras de teatro, cuentos, poesía, relatos, crónicas, ensayos y la consolidación de la novela. Publiqué en esta primavera del 22, un nuevo libro de crónicas, de recordar cómo vivimos en el año 2000 los ixtlenses. Deseo dejar un registro histórico, nuestro paso fugaz por el planeta. He publicado tres libros de poesía, uno de relatos, uno de cuentos, una biografía de un gran personaje, uno de ensayos, dos de crónicas, dos de mis memorias. En este diciembre saldrá a la luz las Travesías de mis últimos tiempos. Espero al inicio del próximo año mi libro de poemas dulces y suaves titulado Saudade. De igual manera seguir participando en La Crónica de Nayarit con ponencias y congresos. Estar activo en Ecomuseo con diferentes actividades e iniciar las investigaciones de personajes, los populares. Gradualmente tener el espacio y tiempo para narrar aquellos maravillosos años de nuestras vidas en el Apolo XI. Como cronista adjunto de Ixtlàn , tengo la oportunidad de seguir sirviendo a la comunidad en rescatar, conservar y difundir la memoria colectiva, el alma ixtlense. He conversado con el maestro Pablo Torres, cronista vitalicio de apoyarlo en eventos oficiales, ceremonias cívicas e historicas. Estamos en transición. Tampoco descuido la crónica visual en El Regional con los reportajes y entrevistas a los vendedores ambulantes. Sigo los viernes con mi columna Claroscuro en El Realidades de Nayarit. En Facebook mi diario. Sigo con mi profunda pasión de todo esto que llamamos vida.