El cohete espacial de más de 20 toneladas que había lanzado China y estaba siendo arrastrado en la atmósfera hacia un reingreso descontrolado en la Tierra cayó este viernes en la madrugada, informó el Comando Espacial del Departamento de Defensa de Estados Unidos.

A pesar de que los científicos habían hecho cálculos para estimar su trayectoria de entrada, la caótica órbita de esta chatarra espacial hacía muy difícil determinar cuándo y dónde caería exactamente, lo que provocó que se paralizaran actividades en distintos aeropuertos españoles.

No obstante, la oficina estadounidense confirmó este viernes que el cohete Gran Marcha CZ-5B de la República Popular China volvió a entrar en la atmósfera sobre el centro-sur del Océano Pacífico a las 4:01 horas. Minutos después, detalló que hubo una segunda reentrada atmosférica correlacionada.

Este martes, la Administración Espacial Nacional de China (CNSA por sus siglas del inglés) lanzó el tercer y último módulo experimental de la Estación Espacial Tiangong, Mengtian, a bordo de un cohete Gran Marcha 5B (CZ-5B).

Sin embargo, el caso del cohete Gran Marcha 5B fue inusual porque este alcanzó la órbita en el despegue, en lugar de caer antes como es la práctica común. Eso significa que ya no se podía controlar por dónde volvería a entrar, por lo que su cuerpo vacío se encontraba en una órbita casi circular alrededor de la Tierra, donde estaba siendo arrastrado hacia un reingreso incontrolado.

Como se trató de un reingreso descontrolado, era difícil predecir exactamente la trayectoria de los escombros y dónde caerían las piezas. Dado que que se movían a más de 27 mil kilómetros por hora, una variación de unos pocos minutos en las estimaciones significaba una la diferencia de cientos de kilómetros en el lugar de impacto.

Los científicos señalaban que más del 88% de la población mundial vive bajo la huella potencial del sitio donde podrían aterrizar. El riesgo obligó, por precaución, a distintos aeropuertos españoles a paralizar sus actividad en Barcelona, Tarragona, Ibiza y Reus.

De acuerdo con el Tratado del Espacio Exterior de 1967 de las Naciones Unidas, los países conservan la propiedad de los objetos que lanzan al espacio, incluso después de que esos objetos vuelvan a entrar y regresen a la Tierra.

El país que lanzó el objeto, en este caso China, podría solicitar la devolución de las partes que sobrevivieron al reingreso. El tratado también dice que dicha nación es responsable internacionalmente por daños y perjuicios.