De acuerdo con los científicos, los varones pasaron de de tener una concentración media de 101 millones de espermatozoides por mililitro en 1973, a 49 millones por mililitro en 2018.

El mundo está experimentando un colapso silencioso pero acelerado en la fertilidad masculina. La concentración de esperma de los varones se ha reducido a la mitad en las últimas cinco décadas y, principalmente, desde el año 2000 a la actualidad a nivel mundial, de acuerdo con un estudio publicado en la revista Human Reproduction Update.

Los investigadores tomaron datos de varones de 53 países diferentes. Demostraron que los varones pasaron de de tener una concentración media de 101 millones de espermatozoides por mililitro en 1973, a 49 millones por mililitro en 2018. Entre 1973 y 2000 la caída de espermatozoides avanzaba a un ritmo medio del 1.16% anual, pero a partir de ese año, la reducción ha sido de un 2.64 por ciento de media al año, según alerta el estudio.

La investigación no ahonda en las causa de esta reducción de la concentración del esperma, pero apuntan a sustancias químicas disruptoras que se encuentran en miles de artículos cotidianos —como los plásticos—, así como los actuales ritmos de vida humanos.

La profesora Shanna Swan, codirectora del proyecto e investigadora de la Escuela Icahn de Medicina de Mount Sinai (en Nueva York), dijo que estos bajos recuentos están relacionados también otras tendencias adversas, denominadas genéricamente como síndrome de disgenesia testicular. Esto aumenta los casos de el cáncer testicular, las alteraciones hormonales y los defectos congénitos genitales, así como la merma en la salud reproductiva de la mujer.

Creo que es una crisis que es mejor que abordemos ahora, antes de que pueda llegar a un punto de inflexión que puede no ser reversible”, dijo  el autor principal Hagai Levine, de la Escuela de Salud Pública Hadassah Braun de la Universidad Hebrea de Jerusalén, en entrevista con el diario británico The Guardian .“Tenemos un problema serio en nuestras manos que, si no se mitiga, podría amenazar la supervivencia de la humanidad”, por lo que es necesario “hacer un llamamiento urgente para la acción global con el fin de promover un medio ambiente más saludable para todas las especies y reducir las exposiciones y conductas que amenazan nuestra salud reproductiva

Un estudio realizado en Dinamarca de 2021 enumeró las sustancias químicas encontradas o derivadas de los combustibles fósiles como posibles culpables de la reducción en el número de espermatozoides, que son halladas en muestras de sangre, orina, semen, placenta y leche materna de todos los humanos investigados. Añadieron que una concentración espermática disminuida estaría asociada con un mayor riesgo de hospitalización, diabetes mellitus, osteoporosis, enfermedad cardiovascular, alteraciones del sueño, estrés psicológico o mortalidad, así como con una esperanza de vida acortada.

El estudio se publica cuando la población mundial alcanzó recientemente los 8 mil millones. Aún así, las tasas de natalidad están en declive en la mayoría de los países del mundo y se espera que sólo el contienente africano tenga mayor tasa de natalidad en las próximas décadas.