Hay de marchas a marchas

Por Sergio Mejía Cano

Según las imágenes difundidas en la mayoría de los medios informativos, en portadas de internet y redes sociales, la convocatoria para la marcha del pasado día 13 de noviembre, hubo mucha participación no nada más en la Ciudad de México (CDMX), sino en otras ciudades del país. Desde luego que la más llamativa fue la de la CDMX, por haberse concentrado ahí algunos de los convocantes y figuras políticas muy controversiales en cuanto a su estatus democrático.

Mucha participación; sin embargo, de acuerdo a los millones de personas que habitan el área conurbada de la CDMX, ¿qué tanto por ciento pudo haber participado? Además, obviamente que la mayoría, si no es que toda la gente que se dio cita en el monumento de la Independencia, fue de un estrato social de clase media alta hacia arriba y, si anduvieron por ahí personas de un estrato social más bajo, serían los que acompañaron a sus patrones para ayudarles a cargar lo necesario para poder pasar más a gusto la marcha.

Porque si hubo algo muy evidente, hubo gente en esta marcha que se hizo presente bajo el pretexto de que “El INE no se toca”, que desprecia a personas que por su color de piel o por ser de la clase Obrera. Campesina, no les caen nada bien por considerarlos más ínfimos a pesar de ser humanos también. Y lo que se vio muy evidente fue la ignorancia de muchos de los participantes en esta marcha respecto a lo que protestaban, pues claramente se notó que se fueron con la finta de que el INE desaparecería en caso de que se llevara a cabo la reforma que pretende la actual administración del Gobierno Federal; gente que no tiene en cuenta de que los políticos y empresarios participantes y, que se dice fueron los convocantes, mucho o todo han tenido que ver con los fraudes electorales próximos pasados.

Gente participante en esta marcha que no tomó en cuenta el hecho de que antaño los políticos participantes se decían antagonistas en el pasado o no quisieron recordar o reconocer que sí es cierto lo que desde hace mucho tiempo se ha dicho: que ese supuesto antagonismo era pura pantalla, pues con la unión que demostraron tener, dieron a conocer y se reconoció abiertamente, aunque posiblemente estos mismos políticos no tomaron en cuenta, de que el llamado “PRIAN” y ahora convertido en el “PRIANRD” ha sido una realidad y que sus intereses tienen mucho en común, como tener el país bajo su poder y que nada más su chicharrón tronara haciendo un entreguismo de los intereses nacionales hacia manos del capital extranjero.

Algo que se demostró fehacientemente en la mayoría de la gente que participó en esta marcha en supuesta defensa del INE, fue el hecho de que no soportan que nos está gobernando un personaje emanado del pueblo, que no pertenece a su clase social, que no es junior de empresarios ni oligarcas, que no ha pertenecido a la burguesía; y que no comprenden que un gobernante debe gobernar para todos y no nada más para un cierto sector de la población al que, precisamente, pertenecen ellos, los favorecidos de siempre, los que usan ropa y calzado de marca, los que por ser de piel más clara que los de la raza de bronce, siempre se han sentido y creído por encima de las clases más menesterosas, clase que suponen que tienen que servirla por no ser iguales.

Esta clase de gente que ahora se les denomina como fifís y que posiblemente casi nunca han sabido lo que es marchar por las calles de la ciudad más que en determinados casos; pero nada más un ratito porque el asolearse no se les da como a los campesinos y obreros que tienen que trabajar bajo los inclementes rayos del Sol.

Y a propósito de gente del pueblo de a pie, no se notó en esta marcha las grandes masas de obreros, campesinos, pescadores, grupos étnicos ni gente con vestimenta de manta y huaraches, como en otras tantas marchas de protesta en donde se exige atención a esta clase de mexicanos que desde siempre han sido los más olvidados por esos políticos y empresarios, así como los consejeros electorales que estas otras clases altas han salido a defender; porque en sí, lo que defienden en realidad, es a los consejeros y políticos corruptos que siempre los han favorecido dejando las cosas a su favor y no del pueblo en general.

Lo más probable es que esta marcha del pasado 13 de noviembre de 2022 quede nada más como anécdota; porque hay de marchas a marchas y, si las comparaciones son odiosas, a veces son necesarias, ya que esta no significa nada a las marchas de médicos y enfermeras y de estudiantes en 1968.

Sea pues. Vale.