RIGOBERTO GUZMÀN ARCE

                             TEATRO Y RECUERDOS

                                   1 DE 2 PARTES

1.-Antes de escribir mi diario con el recuerdo que deseo plasmar, procuré investigar el origen del teatro Ofelia. Reconozco que no pude, porque quizás la familia original, los creadores de la Carpa teatro posiblemente se separaron durante el destino de los años. Hay un teatro establecido en la Ciudad de México, su logo son dos rostros unidos con gestos de alegría y dolor. Posiblemente fue un teatro ambulante, que todavía lo conservan así en el recorrido por diferentes partes de la república. El que acaba de arribar hace algunos días a Ixtlàn tiene su leyenda: Cía. hnos. Cervantes Varela. El apellido de Ofelia era Cervantes. Sigue una parte de la familia en la emocionante tradición de la relación cercana de los artistas, actores con el público de aquellos años maravillosos antes de la aparición de la televisión. El teatro Ofelia estaba antes de venir a la ciudad, en Tala y antes en una colonia de Guadalajara. La pandemia detuvo su peregrinar artístico. Según amigos consultados me dicen que antes, en los años cincuenta se instalaron en El Llano, después en dónde está el mercado nuevo, era un caserón. Otro me comenta que en los sesenta en la calle Eulogio Parra. Allí tocaban los jóvenes de La Tropa Nazi. Me tocó verlos y hacerme amigo de uno de los actores, en un solar propiedad de Romero por la calle Colón, allí era el límite urbano. Comprendí que también en la vida real tenían sus dramas y comedias. Se me hizo sombrío, pero se disipaba con los aplausos y las risas de los cautivados espectadores. Todo lo demás eran sembradíos. Obras de teatro insólitas, picarescas y con títulos subidos de tono. Canciones a granel. Era divertido. Una carpa amplia y el escenario sencillo, músicos junto al escenario y las hileras de sillas de madera. Con el tiempo, se diversificaron las atracciones, que duraba largas temporadas en venir. Cuando volvieron estuvieron instalados allá por terrenos de la colonia Juan Zamora. Y hace años volvieron, no recuerdo si en el 2015. Ponen algunos carteles de madera y metales como pizarrones y escriben el nombre de la obra y el horario junto a algún poste. Perifonean por la ciudad y tienen página de Facebook. Se encuentran en la expo por la calle Colón es la entrada. Me toca mañana ir y voy a escribir la segunda parte de mi diario. Bienvenida la historia y la grata presencia del teatro, generaciones han reído y llorado con las excelentes actuaciones y canciones ¡Es nostalgia pura!

2.-Hay tanto de qué escribir, es una historia maravillosa cuando una escuela es fundada, se requiere de una red de actividades, de ir y venir, de buscar y encontrar para que se resuelva los principios del sendero sinuoso y más en Ixtlàn de los años cincuenta del siglo pasado. Tuvieron que juntarse hombres y mujeres afanosos, ilusionados para lograr el sueño inicial. Buscar el permiso, locales, alumnos, maestros, pupitres, pizarrones. 1952 en dónde está el mercado Ixtlàn, antes Rey Nayar y mucho antes un caserón donde se abrieron las puertas para escribir la rica historia de dificultades donde era por cooperación. La ciudad era pequeña, pero tenía grandes precursores de la modernidad. La escuela secundaria Amado Nervo caminaba y a los pocos años se trasladó a un edificio bello, esquina 5 de Mayo y Zaragoza. Años de perseverancia de Francisco García Montero, gobernador de Nayarit, Everardo Peña Navarro, escritor, Roberto Coronado, Francisco Javier Uribe, en su gran papel histórico. Y se construye un edificio propio en lo que fue el cuartel, Javier Mina, Matamoros, Eulogio Parra y actualmente la Zapata. Todo nuevo y las alegrías, creo que en 1969. Conservo un almanaque por el cincuenta aniversario luctuoso de Amado Nervo, Allí estudiaron mis hermanos, mis primos, mis sobrinos y claro que también yo. En mi libro de memorias Pelo Largo tengo un capítulo de 32 historias donde recuerdo mis tres años en la escuela, desde mi niñez hasta cuando comencé la adolescencia. Todo ello con una gratitud de un ser humano temeroso en busca de conocerme. Puedo comprobar que crecieron mis raíces desde los pies hasta la cabeza para forjarme mi andadura. Enlazarnos con la vida de los demás, los amigos y compañeros de clases. Recorrer salones, materias, profesores, tareas, exámenes, reportes y el despertar de los deseos. Una clara manifestación del estudio, la cultura y mis inicios a escribir poesía. Todo sentí cuando en el festejo del 70 aniversario de la escuela estamos reunidos en la plaza principal General Eulogio Parra para participar en el primer evento. Pletórica e intensa, el lugar de nuestras memorias conjuntadas a pesar de las diferencias del tiempo, éramos un sólo cuerpo.