Argentina se consolida como el segundo país con mayor inflación en América Latina, sólo por debajo de Venezuela.

Argentina registró en 2022 una inflación interanual de 94.8%, el nivel más alto desde 1991 y uno de los más elevados del mundo, informó el jueves el Instituto de Estadísticas Indec. El índice de precios al consumidor registró en diciembre un alza de 5.1%, lejos del 7.5% de julio, pero por encima del incremento de 4.9% de noviembre.

En las semanas previas, el ministro de Economía, Sergio Massa, había pronosticado una inflación mensual menor al 5% para diciembre, aunque las consultoras privadas seguían estimando un número entre 5,5% y 6%. Con los números de la inflación del último mes del año sobre la mesa, finalmente el 2022 quedó con el índice más alto de los últimos 32 años. 

El aumento de los precios se debió tanto por el impacto de la guerra en Ucrania en los precios de los alimentos y energía como un deterioro macroeconómico interno y una incertidumbre política provocados por cambios en el Ministerio de Economía a mitad de año, según coinciden analistas privados, aún tras el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para renegociar su deuda. 

El dato de la inflación cae a inicios de las campañas presidenciales en Argentina, que se realizarán en octubre próximo, donde el presidente Alberto Fernández busca la reelección en medio de una muy baja popiularidad, la imputación contra la líder peronista Cristina Fernández de Kirchner, y el ascenso de la oposicón con candidatos como el alcalde de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, y el diputado de extrema derecha Javier Milei, que lideran las encuestas.

Argentina se consolida como el segundo país con mayor inflación en América Latina, sólo detrás de Venezuela, que cerró el año pasado con un alza de 305.7%. Sin embargo, tuvo un descenso tras la hiperinflación que padeció la nación con el gobierno de Nicolás Maduro. El mayor incremento mensual en el rubro de turismo (hoteles y restaurantes), que marcó 7.2%; le siguieron bebidas alcohólicas y tabaco (7.1%), equipamiento y mantenimiento del hogar (5.9%) y transporte (5.8%); mientras que los Alimentos y bebidas subieron 4.7%.

La inflación ha sido endémica en Argentina desde hace décadas. La última vez que Argentina se acercó a las temerosas tres cifras de la inflación fue en 1991, que tuvo una baja drástica durante el gobierno de Carlos Menem y la implementación del neoliberalismo, así como la implementación de la “ley de convertibilidad”, que permitió al peso argentino tener el mismo valor que el dólar estadunidense,esto tras años de alzas interanuales de más de 100%, luego de dos años de hiperinflación de más de 1000% en 1989 y 1990.

Sin embargo, esta política terminó causando la grave crisis económica de 2001 y el famoso “corralito”, donde se registraron saqueos y enfrentamientos con la policía.

Pese a la reducción de la inflación en los gobiernos kirchneristas (Néstor y Cristina Kirchner), durante el gobierno de Mauricio Macri volvieron a subir los precios de los alimentos, agravado también en la gestión de Alberto Fernández. El peso argentino enfrenta una devaluación en el mercado negro. El “dólar blue” —que se vende fuera del mercado oficial y es el de referncia para la población y medios en Argentina— cotizó este viernes 361 pesos por unidad, que en este año superó las barreras de los $200 y $300 por dólar.