Robert Fesen, catedrático de Física y Astronomía en Darmouth College, captó imágenes telescópicas que muestran un estallido de finos filamentos como fuegos artificiales que irradian de una estrella muy poco común en el centro de un objeto llamado Pa 30, según los resultados que anunció en la 241ª Reunión de la Sociedad Astronómica Americana y remitidos a The Astrophysical Journal Letters para su publicación.

Pa 30 es una densa región de gas iluminado, polvo y otras materias conocida como nebulosa. Fesen y sus coautores informan de que Pa 30 parece contener poco o nada de hidrógeno y helio, pero en cambio es rica en los elementos azufre y argón.

La inusual estructura y características de la nebulosa coinciden con el resultado previsto de una colisión entre estrellas en fase terminal conocidas como enanas blancas, según Fesen. Las enanas blancas son estrellas débiles y extremadamente densas del tamaño de la Tierra que contienen la masa del Sol.

“Nunca he visto ningún objeto -y, desde luego, ningún resto de supernova en la Vía Láctea- que se parezca a esto, ni tampoco ninguno de mis colegas”, afirma Fesen en un comunicado. “Este remanente permitirá a los astrónomos estudiar un tipo de supernova especialmente interesante que hasta ahora sólo podían investigar a partir de modelos teóricos y ejemplos en galaxias lejanas”.

“Nuestras imágenes más profundas muestran que Pa 30 no solo es hermosa, sino que ahora que podemos ver la verdadera estructura de la nebulosa, podemos investigar su composición química y cómo la estrella central generó su notable apariencia, y luego comparar estas propiedades con las predicciones de modelos específicos de fusiones de enanas blancas raras”, dijo Fesen.

Fesen tomó las imágenes de Pa 30 a finales de 2022 utilizando el telescopio Hiltner de 2,4 metros en el Observatorio MDM -que Dartmouth posee y opera con otras cuatro universidades- adyacente al Observatorio Nacional Kitt Peak en Arizona. Fesen equipó el telescopio con un filtro óptico sensible a una línea de emisión particular del azufre. Capturó Pa 30 en tres exposiciones de 2.000 segundos bajo cielos muy despejados y tomó datos adicionales sobre la estructura, el tamaño y la velocidad de la nebulosa.