A la nave Dragon Endurance, atracada en la Estación Espacial Internacional, le adaptaron un quinto asiento, a modo de bote salvavidas en una hipotética evacuación del complejo orbital.

Se trata del asiento que el astronauta de la NASA Frank Rubio tiene asignado en la nave Soyuz MS-22, también acoplada en la estación y para la que se ha previsto un retorno a la Tierra sin tripulación tras registrar un impacto de meteoroide en diciembre que redujo su grado de protección térmica.

El traslado del revestimiento del asiento comenzó el martes, y la instalación y configuración continuó ayer, informó la agencia espacial estadunidense en el blog de la misión.

El cambio permite aumentar la protección de la tripulación al reducir la carga térmica en el interior de la Soyuz MS-22 para los cosmonautas Sergey Prokopyev y Dimitri Petelin en caso de un regreso de emergencia a la Tierra.

Una vez que la Soyuz MS-23 de remplazo llegue a la estación espacial el 22 de febrero, el revestimiento del asiento de Rubio se transferirá a la nueva nave y los de los asientos de Prokopyev y Petelin se trasladarán de la MS-22 a la MS-23 antes de su regreso en la Soyuz.