La misión de Mando se ha cumplido, ha logrado llevar a The Child, hasta los jedis. Sin embargo, hay un problema. El niño, que fue secuestrado de un templo Jedi y ha pasado gran parte de su vida sólo, tiene mucho miedo en su interior.

Madrid, 27 de noviembre (Europa Press).- Ha costado muchas aventuras y peleas, pero finalmente Mando y Baby Yoda han logrado reunirse con Ahsoka Tano, la Maestra Jedi escondida en el planeta Corvus, convertida en la última esperanza de The Child. Y aunque su encuentro no ha salido como esperaban, ahora Din Djarin tiene más datos sobre el pasado del niño, incluyendo su nombre real.

A partir de ahora, ya no se conocerá más a la adorable criatura como The Child o Baby Yoda, ya que, gracias a una conversación a través de la Fuerza, Ahsoka Tano ha revelado cuál es su pasado, y su verdadero nombre: Grogu, un bebé adoptado por los Jedi que fue secuestrado y abandonado hasta que su camino se cruzó con el del Mandaloriano.

Tal y como explica Ahsoka Tano, Grogu “se crió en un templo jedi de Coruscant y lo entrenaron muchos maestros a lo largo de los años. Pero al final de las Guerras Clon, cuando el Imperio llegó al poder, lo ocultaron”. Más tarde, “alguien se lo llevó del templo, y luego su memoria se vuelve oscura”, añade la Jedi antes de agregar que “parecía perdido y sólo”, hasta que enencontró a Mando.

La misión de Mando se ha cumplido, ha logrado llevar a The Child, o mejor dicho Grogu, hasta los jedis. Sin embargo, hay un problema. El niño, que fue secuestrado de un templo Jedi y ha pasado gran parte de su vida sólo, tiene mucho miedo en su interior. Un miedo que le ha obligado a ocultar sus poderes, y que puede generar una gran ira y un gran odio en el futuro.

“No puedo entrenarlo”, se lamenta Ahsoka Tano tras intentar que Grogu le entregue una piedra con la Fuerza y darse cuenta del fuerte vínculo que le une a Mando, al que considera una figura paterna. “Su vínculo contigo le hace vulnerable a sus miedos. A su ira. He visto lo que esos sentimientos hacen a un Caballero Jedi entrenado. Al mejor de los nuestros. Es mejor que pierda sus habilidades”, sentencia.

Ésta es una referencia directa al que antaño fue su Maestro, Anakin Skywalker, que como todo fan sabrá acabó convertido en el temible Darth Vader después de que Palpatine utilizara su miedo y su ira, atancando su punto más débil, el amor que sentía por Padmé Amidala. Aquí, Ahsoka muestra su propio miedo a no saber controlar a Grogu, y que éste acaba sucumbiendo al Lado Oscuro.

Y, aun así, Ahsoka le promete a Mando que se encargará del entrenamiento de Grogu si él la ayuda a acabar con La Magistrada. Por supuesto, con una Jedi y un Mandaloriano, las tropas de la imperial no duran mucho. Sin embargo, en el momento de la verdad, Ahsoka rompe su promesa reafirmándose en la idea de que “no puede entrenarlo”, o más bien no se atreve.

A cambio, les da a los viajeros una importante pista, una nueva misión: llevar a Grogu a unas antiguas ruinas de un templo Jedi en el planeta Tython, que albergan una potente conexión con la Fuerza, con la esperanza de que alguno de los maestros note la perturbación y acuda en su búsqueda. Una tarea nada fácil teniendo en cuenta que son muy pocos los supervivientes a la Orden 66.

El próximo episodio de The Mandalorian se estrena el viernes 4 de diciembre en Disney+.