Por Rigoberto Guzmán Arce

NOVIEMBRE
Necesito escribirlo, no encuentro mi lugar mental, creo que pocas veces Ixtlán, el sur del estado y Nayarit se ha impactado tanto ante una noticia de esta magnitud. Quedé estupefacto cuando revisé el chat de WhatsApp del Regional, alguien envió un pequeño video cuando una cisterna de gas LP, una ” Pipa” de doble remolque, explotó en la autopista Tepic Guadalajara. El fuego gigante devoró a su alrededor cerca del crucero de Jala. La tierra, piedras y seres humanos consumidos. Se cimbraron las ventanas en Jala y Jomulco. Poco a poco las agencias de noticias brotaron y nos llenamos de videos y de luto. Apenas iniciaba a escribir mi diario sobre los vientos, pero no pude, me sentí triste y nervioso. Salí consternado y el gobernador Antonio Echevarría posteó en su muro notificando la tragedia y la ayuda de socorristas y de seguridad. Ixtlán se inundó de tráfico vehicular. Salí sin rumbo y realicé el reportaje sobre la Avenida Hidalgo y el crucero del hospital. Recibo mensajes y la gente me detiene para preguntar o comentar de la tragedia. El tren pasó con un sonido fúnebre. Me duele que la gente suba a su muro fotografías de la tragedia. Es horrible. Horrible imaginar a los que perdieron la vida en un instante, la noticia, sus familias, las lágrimas, la impotencia.
Una semana sin escribir el diario, en este instante escucho campanadas desde mi guarida, el murmullo de la vida, ruido de motores, el grito del gas, trinar de pájaros, es lunes y se extraña el sonido de los alumnos cuando van a la escuela y los tambores y trompetas de los honores a la bandera. ¿¡Cuántas cosas han pasado en este 2020!? Desde los pequeños detalles hasta la reacción mundial de vivir y morir en pandemia. Ya estamos en la fase final de noviembre en este suspiro largo de tempestades. Sería largo describir mi situación, la visión que tengo de acontecimientos, extraño escribir relatos, así como en el 2015, creo que alcancé 750. Voy a procurar escribir uno cada día de lo que me llame la atención. Hace días al ver un puesto de figuras para los nacimientos navideños me remonté a la pobreza de Jiménez, todo lo que hacíamos en Navidad, la emoción, el arbolito en un balde con piedras y tierra, recortar dibujos de esferas y atarlas con hilaza, y poner monitos de luchadores como adornos; el nacimiento rústico con un vidrio como lago y el gallo más grande que el borrego. El tiempo no perdona, ya estamos en otras cosas y es por eso de mi riqueza nostálgica me ayuda a calibrar mi existencia. Ya pasó una semana de aquel fatal accidente que la mayoría en Facebook se colgó de esta tragedia, creo que se busca desesperadamente la acumulación de aceptación de la publicación, el ” me gusta”. Fue horrendo que usuarios se animaron a publicar los cadáveres en sus asientos y dando lecciones de cómo debemos de vivir en tiempos de vacaciones para “reflexionar”. Me dieron náuseas que se llegue al exhibicionismo como una selfie macabra, la gente cree que ya no hay límites, no se quieren quedar atrás en la moda de la noticia vertiginosa.
En un instante por todo el mundo, la noticia como fuego: murió Maradona en su natal Argentina. Pronto los comentarios, imágenes, recuerdos de los que saben y no saben de futbol. Diego, el D10S, así conocido con una trayectoria con el balón de altibajos, pero su hazaña en Boca Juniors, Nápoles y México 86 cuando fue su mundial, la cúspide de sus sueños. Yo me levantaba temprano los domingos en Ameca para verlo jugar con un Nápoles imparable, sus goles, el virtuosismo de su violín zurdo, era un concierto. Chaparrón, pelo grifo y abundante, El Pelusa hacía malabares y famoso con la mano de Dios contra Inglaterra cuando anotó uno de los goles más hermosos de todos los tiempos, cuando se burló a cuánto inglés se le puso enfrente. En el mundial 86 Diego haya hecho campeón jugando con Canadá. Todo giraba en torno a él. También un ciudadano polémico atraído por Fidel Castro, Hugo Chávez y Evo Morales, tenía la libertad de elegir a sus amigos y enemigos. Para muchos el mejor jugador de futbol, para otros Pelé. También presa fácil de las drogas, subió cómo cohete desde su barrio entre la pobreza y sentirse iluminado por las masas, el graderío al unísono pronunciando su nombre, la fama en cada paso o gesto. Hincha de corazón de su amada Argentina, de sus recuerdos, de los desposeídos. Hasta siempre Diego seguirás en el polvo de tu barrio como en aquellos años maravillosos cuando disfrutabas con el balón en Villa Fiorito y todavía tus sueños o pesadillas no las cumplías.