SUEÑO DE AMOR

Por Rigoberto Guzmán Arce

Regálame lo que te hace sufrir y no te deja vivir, lo que desgarra en tus noches de insomnios, lo que te genera miedo en tus entrañas, lo que violenta la balanza emocional de los días y noches que pierdes la brújula de tus sentimientos. Que de tu corazón broten los lobos negros de colmillos afilados para que de suavidades se llenen de nuevo tus claridades. Los que necesitan, los que te rodean, los que te hacen llorar, pero de felicidad, deja que vuelvan las lágrimas que son alas a la inmensidad, no las que te rompen como si fueras cristal.
y de tu luz bonita los cobijes y protejas. Dame los abismos, limpia tu alma para que tengas fortalezas y calmes la sed para los sedientos por los caminos agrestes y el sufrimiento. La conozco, he escuchado sus respiraciones, aullidos y los temores como cuchillos que se clavan en cada rasgo de la piel. La conozco porque de las tinieblas sé de sus trampas y escondites para hacernos llorar en el páramo de una soledad que se refugia en ti como la red más canalla de oscuridad, que te dobla y te destroza porque lobos y abismos se llevan atacando para que pierdas la razón y esperanzas.
Regálame tus depresiones ya conozco los movimientos de un ajedrez de fuego que te quema venas, tejidos, y el abandono es el triunfo desmedido cuando te rompe el tiempo y te despedaza el poco amor que te sostiene. Regálame tu oscuridad y la soledad y que ya cuando tengas la luz y la intensidad necesaria te los regreso porque sin sombras no se concibe el retorno.
Toma mi mano amiga, aunque venga el tiempo y la vida vestida de azul o de ceniza, de ardiente vendaval, de cielos hermosos o flores marchitas. Toma mis dos manos porque quizás la lluvia te diga adiós cuando la necesites en tus árboles de soledad y regrese en tu primavera antes de tu canto feliz. Toma, para que no se diluyan los colores, ni tu sangre se contenga en el horizonte del abrazo. Para que no mueran los pájaros en la hondura del agua que no corre y ese olor de abandono no sea oquedad de los martirios. Una mano amiga, que sea la suave constelación de mensajes ciertos y el pañuelo de tus lágrimas. Las dos quizás como estrella de navegación, rosas cardinales, siluetas que bajo tu manto sea el infinito de tus alas y que la libertad sea el destello de tu alma
Eres agua clara como un manantial que nace desde tu candidez, como un leve murmullo como el cantar de mariposas que desatan tus sueños y se dibuja el cielo con tu rostro y el pelo abierto como tus ojos de asombro.
Así como el canto de la luna, es cuarto creciente, la noche tiene significado porque tus colores de juventud son banderas luminosas, son intensidad de estrellas que tu pelo las arrulla.
En tu mirada tienes un caudal de emociones, luciérnaga en arrullo, el encuentro de tus sueños que a través de tus ojos son cómo fragmentos de cielos, de intensidades que solamente basta el alma tuya con un simple vuelo es amor de corazón, el poder que imantas y purificas.
En el horizonte de tu rostro, la luna llena en tus mejillas y un vaivén de caracoles van delineando tu cuerpo, tu mirada con elementos de luna, tu aliento, la esperanza en forma de alas y el tiempo es la magia de tus manos. Eres tan intensa y llena de ternura que en noches azules como ésta, haces feliz a los suspiros. Fulgurante, majestuosa, lo que en verdad se siente en los hueso, en cada sentimiento, en la oración y el predicamento, que déjame creer que todo lo salvas. Mujer esplendorosa, linda vastedad que irrumpes como ofrenda del amor. Eres el despertar de todas las lunas, el venero y el pliegue que irradia cada amanecer y a través de tus ojos vive todo. Amor, vida mía, eternidad concebida que más allá del tiempo y espacio seguirás como mi profundo sueño de amor.