QUE DIOS NOS PROTEJA

Por: Martín Elías Robles

Qué tal, amigo lector; dos noticias, una buena y una mala, así como solíamos decir en nuestros tiempos de juventud para revelar cosas de importancia; como todos sabemos llegó a nuestro estado la vacuna contra el covid, apenas unas cuantas que ya se han estado aplicando a los médicos y enfermeras, una primera dosis que requerirá de otra para afianzar la inmunidad contra el terrible mal. Luego, según se ha dicho, serán las personas mayores, y quienes tengan enfermedades crónicas los que recibirán la vacuna, y así continuará la estrategia hasta cubrir a toda la población. Claro que es una excelente noticia, pero aquí viene la mala, por desgracia los casos de contagio han aumentado drásticamente en nuestra entidad, tanto que las autoridades gubernamentales han iniciado nuevamente con las estrategias sanitarias para evitar que más personas sean víctimas del peligroso virus; por su parte las autoridades de salud están anunciado que los hospitales locales han empezado a saturarse, y que de seguir los contagios pronto ya no habrá respiradores suficientes para ayudar a salvar vidas, tal parece que los festejos decembrinos, la relajación ciudadana, la fiesta y la insensatez nos está cobrando factura por no haber entendido que estamos en una situación difícil a la que no abonamos para que tenga una pronta solución, todavía hay gente que no cree en el virus; nada menos el miércoles pasado caminaba por el centro de Tepic, a la altura de la calle Puebla, cuando presencié un acto de total irresponsabilidad, resulta que unos atentos policías le pidieron a un señor se pusiera su cubrebocas, el hombre molesto y grosero dijo que no creía en esas pendejadas, así con todas sus letras, y se alejó balbuceando cosas sin acatar la orden. Con estas posturas de gente terca e inconsciente lo único que pasa es que se pone en riesgo a todo mundo y se da al traste con el trabajo gubernamental y de salud para contener la pandemia; y para colmo de males, a nuestro México ha llegado una nueva cepa del virus del Covid, que según se ha dicho es más contagioso que el que tenemos; el primer caso se presentó la semana pasada en Monterrey, donde por desgracia el paciente ya falleció, la nueva cepa del virus surgió en Inglaterra y ya se ha presentado en países como Japón y Brasil, por lo que no sabemos que más ocurrirá con esta pandemia. Respecto a Nayarit, esperemos que como la primera vez se logre bajar el índice de contagios una vez que se han activado nuevamente las medidas sanitarias, pero es importante que tomemos conciencia todos, que nos dejemos de tonterías, de irresponsabilidades, de incredulidades, ahora sabemos de alguien que se ha infectado, de familiares y amigos que han muerto, del peligro que representa llevar a casa el bicho. Ciertamente muchos pedimos a Dios que nos ampare, que nos cuide, pero si no ponemos de nuestra parte, si seguimos en la calle como si nada estuviera ocurriendo, no habrá poder divino que nos proteja. Dios dijo, ayúdate que yo te ayudaré. Se ha estimado que la población podría estar vacunada en su mayoría hasta finales de este año o principios del que entra, por lo que mientras llega nuestro turno habrá que cuidarnos mucho, exageradamente mucho… POR EL AÑO QUE EMPIEZA. Por estas fechas, la mayoría de las personas ya tenemos un sinfín de proyectos que esperamos poder cumplir, a propósito del nuevo año, atrás dejamos todos los malos momentos y las metas no alcanzadas. Luego de un repaso por nuestra vida, decidimos que a partir de hoy, lo que sigue es punto y aparte. El escritor Og Mandino, respecto al tema escribió algunos pensamientos que aún recuerdo, palabras más, palabras menos, expresó: “La última vez que visitamos la Iglesia, fue para dar gracias por las bendiciones recibidas: la compra de una casa, la carrera universitaria, un buen trabajo, la salud, el amor, y tantos bellos instantes que nos llenaron de suma alegría. Pero tal vez también deberíamos agradecer por las cosas malas que gracias a Dios no nos tocaron: la muerte de un ser querido, una enfermedad incurable, una deuda impagable, una catástrofe climatológica, por decir algo; cada quien tendrá su muy personal opinión sobre esta lista, de acuerdo a sus realizaciones de vida. Pero echar un vistazo a las desgracias que no tuvimos, también es una forma de valorar muchas de las cosas bellas que disfrutamos desde el momento en que nacemos, y en las que a veces ni siquiera pensamos”. Por estos días, uno de nuestros principales objetivos debiera ser la búsqueda constante de la felicidad basada en la tranquilidad, la prudencia, la salud, y el bienestar socioeconómico; claro, haciendo del dinero un complemento, no una razón de existencia. Tomando en cuenta que nuestro paso por esta vida es más que efímero, rodearnos de personas y elementos que nos ayuden a crecer en el terreno material y espiritual es, creo, de elemental necesidad; vamos, en la medida de lo posible fabricarnos el bienestar, aunque a veces tengamos que lidiar con seres negativos; pero, cuánta razón tenía nuestro poeta Amado Nervo, cuando señalaba: “Cada quien es arquitecto de su propio destino.” robleslaopinion@hotmail.com