MEMORIAS

Por Rigoberto Guzmán Arce

Hace diez años en la esquina de la Zaragoza y la 5 de Mayo, el periodista Francisco Javier Nieves, me invitó a volver a escribir para el Exprés Regional. Pensé unos segundos y le dije que sí, pero ya no quería repetir lo mismo de lo que había escrito tantos años en este periódico impreso. Había tenido una columna antes llamada Marquesina, como una manera de que nuestra vida es una película y el momento es fugaz. Escribí crónicas urbanas, relatos, entrevistas, personajes. También tuve un espacio en El Meridiano de Ixtlán llamada La Rueda del Tiempo. Dejé de escribir porque estuve como director de arte y cultura en aquellos años del primer gobierno de Managüito. Después tuve un vacío existencial y me refugié en labores educativas, innovando y de lector insaciable. Fue desgastante haber sido funcionario público, se torna caótica la relación entre compañeros de trabajo. Todo llegó para volver a escribir. Ya había publicado dos libros, pero sentía que mi mundo emocional seguía orbitando. La titulé Claroscuro por obvias razones, somos luces y sombras, ni completamente negro ni blanco. Seres humanos. Creo que mi primera historia se llamó Pico Boulevard, mi paso de siete meses en Los Ángeles cuando por seguir un sueño revolucionario y literario renuncié de maestro en Ixtapa para lanzarme con mi fervor del corazón sin medir consecuencias. Fui escribiendo por episodios cada viernes, y llamó la atención y me sentí que volvía a vivir tan intenso, lloré y reí y comprendí que me vida ha sido una odisea. Los viernes al regresar de profesor compraba el periódico en Gygors y lo volvía a leer para vivir de nuevo. Una experiencia única. Todos los jueves en el atardecer me refugiaba en mi guarida para estar en el teclado de la computadora novedosa. Enviar por correo electrónico desde mi verdeluzazul@hotmail.com a los amigos del Exprés. Así una ceremonia sentimental, símbolos de mi mente traducida. Surgieron tantas historias de todo. Posteriormente el impreso desapareció y dolió porque se terminaba una época bella, iniciaba otra más veloz, la visual, la que no se digiere, no hay calma para sentir profundo, porque ya viene otra y otra imagen y nos hemos convertido en simples receptores y cuando queremos crear solamente copiamos a los demás, nos volvemos un montón. Es lastimoso. Entré a lo virtual, a lo digital para que sobreviviera Claroscuro. Al tiempo, hace tres años me abrió las puertas Realidades de Nayarit y sigo encantado, escribo los viernes de mañana para que salga la columna el sábado. Los viernes no contesto a nadie, lo siento, necesito mi paraíso. Es tan increíble escribir, ir hilando frases. Escribo de mí para hablar del entorno, de los amigos, de la historia, acontecimientos. Cumple Claroscuro 10 años, tengo una alegría que contengo ante lo que estamos viviendo. Acaricio la luz con mi alma. Y espero pueda publicar mis memorias tituladas Pelo Largo, serán tres libros. Tanto amor no puede quedar en el olvido. Gracias, infinitas y amorosas gracias a todos los que en alguna vez han leído Claroscuro.
Me duele tanto filmar situaciones complicadas, historias de tragedias o enfermedades de vecinos, amigos o habitantes de mi querida ciudad. Dedico mi amor también a servir a la comunidad. Sé de sus raíces, sus claridades y oscuridades de mi pueblo de Ixtlàn. He acompañado en la alegría y en el dolor. Conozco a mi ciudad como si fuera mi corazón, sus territorios y sus calles, sus ríos y montañas, el valle y sus construcciones son como la forma de mi alma. Me conmueve filmar, hay veces que salgo del lugar con alguna lágrima derramada, pero tengo que hacerlo. Las redes sociales deben también servir a la gente, a los seres humanos vulnerables, darles la voz en vivo para seguir construyendo los tejidos sociales, para seguir siendo sensibles ante el dolor y caminar juntos hombro con hombro. El ejemplo es más consistente que las palabras. No solamente hay que vivir perdiendo el tiempo o vivir en el entretenimiento. Creo que tenemos una misión que cumplir con la humanidad. Sigo mi camino trazado por la bondad, la solidaridad que son las pequeñas cosas que se necesitan para transformar e inicia desde el corazón cueste lo que cueste. Resiste Rigoberto me grita mi espíritu, claro soy indomable.
Hay algunas veces que, ante la pandemia y su vendaval terrible, me refugio a escribir poesía. De ignotas profundidades en el mar molecular cuando el tiempo son los hilos que atraen y separan, que se genera la energía y es un corazón atravesado de incienso y nitrógeno, manos de carbono y respiración de oxígeno. Se intuye y se transforma paloma de plenitudes en líneas rasgadas por la velocidad del acto, cumulo de ilusiones como ramos de flores en este amanecer peregrino cuando se levanta el horizonte de tus ojos y se traza el papel, el deseo de ser fuego, cantigas, señal, venero, lo que te provoca y se torna intenso como si fueras el Dios de la verdad y la fortaleza de tu castillo espiritual.