Por: Luis Fajardo Velázquez

¿De quién es la culpa?
Asunto 1
Al ser originario del centro del país me resulta imposible no prestar atención a lo que sucede en la Ciudad de México. Desde que se acabó la época de los regentes de la ciudad y se estableció lo de la jefatura de gobierno vimos pasar a personajes de la talla de Cuauhtémoc Cárdenas, Rosario Robles, Andrés Manuel López Obrador, Marcelo Ebrard, Mancera y Claudia Sheinbaum. El PRD- MORENA (o sea, de izquierda) ha sido gobierno desde hace más de 20 años. Digamos pues, llegaron para quedarse.
Debo confesar que los familiares y amigos que viven en aquella ciudad se encuentran muy felices por cómo viven por ahí (la única queja sería respecto al tráfico). Sin embargo, lo que recién pasó va a marcar un antes y un después. Las cosas por el bien de la ciudad no pueden seguir siendo la misma. Debe haber culpables (no un linchamiento público), que va a afectar todo como lo conocíamos en la política nacional
Particularmente me quedó pensando en algo que llama mucho mi atención. Sin pretender realizar estereotipos el mexicano es desconfiado por naturaleza. Sabemos que el amiguismo, el padrinazgo y el compadrazgo siguen siendo sumamente vitales y trascendentes en lugar de la tan anhelada meritocracia.
En ese sentido, ¿Quién va a confiar en los resultados de los “expertos” respecto a la tragedia del metro? Si solo señalan como culpable al chófer del tren o a los encargados de limpieza la gente ya no les va a creer. Desafortunadamente (para el gobierno federal) alguien de peso- de mucho peso- debe caer.

Asunto 2
Uno de los más grandes narcotraficantes en la historia del México está a punto de salir libre. El otrora poderosísimo gran narcotraficante del país -junto con el “Chapo” Guzmán- a sus 80 años estará caminando en la calle como cualquier mortal. Supuestamente -mientras escribo las presente líneas- se encuentra arraigado por si alguna otra autoridad o gobierno lo persigue por algún delito.
Tal como hace unos años liberaron a Caro Quintero, visualizo que pasará lo mismo con este señor. Tengo la impresión de que los carteles modernos ya no obedecen a un solo líder, sino que ya son estructuras que tienen distintos lideres en todo el país, o incluso en el mundo. Además, creo que ya le sacaron toda la información como la “lana” que le pudieron haber sacado. Esto es, ya es un cartucho quemado para el gobierno en turno.

Asunto 3
Ya estamos en tiempos electorales. Dentro de pocos cientos de cargos a elección popular cambiarán – o continuarán- de servidor público. Creo- a manera de sugerencia- que debemos de preguntarnos y reflexionar un poco si estamos satisfechos con el rumbo que el país lleva.
No me malentienda, por favor. No simpatizo con ningún partido político, y nunca he recibido (ni recibiré) dinero de alguno de ellos. Lo que sí considero indispensable es evaluar hasta qué punto el gobierno actual ha sabido hacer frente a todas las complejidades y problemas que se le presentan de forma cotidiana. ¿Han dado más de lo que usted esperaba? ¿Lo han decepcionado?
De parte de los candidatos también habrá que analizar sus propuestas. ¿Esos personajes que aspiran a tomar decisiones públicas conocen la realidad? ¿Se siente usted identificado con ellos? ¿Han comentado “´cómo y con qué” van a resolver la situación que vivimos?
Si usted después de reflexionarlo un poco decide que no va a votar no se preocupe. También el no hacerlo es señal de algo, tal vez de descontento o de tristeza, pero de señal de algo.
Por poner un ejemplo personal, yo todavía no sé por quién voy a votar. Espero conocer y tener de frente a mis candidatos para plantearles mis legítimas dudas. A partir de ahí, ya decidiré.
Hasta la próxima
Luis Fajardo Velázquez
luisefeve@hotmail.com