SEMBRANDO VIENTOS

Dolió mucho la implementación de una sección en la mañanera: “Quién es quién en las mentiras de la semana”. Dicha sección fue presentada por una dama muy joven y; de inmediato reaccionaron virulentamente los que detentan la verdad fingida; los dueños de las frases melodiosas que hechizan los sentidos y hacen perder la consciencia. Son los reyes del disfraz y del montaje los que pusieron el grito en el cielo, quejándose de la exhibida a ‘Riva Palacio’ en la mañanera; a los que se creen ‘líderes de opinión’. Escupen hacia arriba pero no quieren que regrese la saliva. Se solazan con sus mentiras, pero lloran y hacen berrinche cuando se las descubren. Las vacas sagradas del periodismo pueden escribir mentiras disfrazadas sin que se les replique…. Continúan sembrando vientos pero se asustan de las tempestades. ¿Sus mentiras son dogmas de fe? ¿Los encumbrados de la información, por ser de élite, tienen derecho a sesgar la noticia? Es cierto que todos tienen derecho a ejercer su libertad de expresión, pero la contraparte tiene también, derecho de réplica. Si alguien se equivoca al escribir una falsedad, tiene la obligación de rectificarla; de lo contrario, está sujeto a que le rectifiquen sus dichos. La libertad tiene un límite, en el sentido de que toda persona es libre de hacer lo que le plazca; siempre y cuando no afecte los derechos del vecino. Porque el periodismo al igual que la Educación debe tener principios éticos. Pero parece ser que para estas personas los valores y los principios son letra muerta; recurren a la descalificación y a la diatriba cuando encuentran la oportunidad y, se victimizan cuando pueden sacar raja de la tragedia. ¿Llegará el día en que aprendan las reglas del juego? Hasta ahora no lo sabemos porque fueron muchos años de camuflar la noticia y de prostituirse al mejor postor. Lo cierto es que el periodismo serio no se hace a base de mentiras disfrazadas de verdades. Para eso existen los cuentos y las novelas donde se puede dar rienda suelta a la imaginación.

Están muy claros los propósitos de los conservadores, quieren descarrilar el Proyecto de la Cuarta Transformación; por ello el escándalo de lo que dijo López Gatell: “Los padres de niños con cáncer mienten al señalar que no hay medicamentos para tratar a sus hijos. Este tipo de narrativas están conectadas en la historia de América Latina con golpes de Estado, porque los grupos de derecha internacionales están buscando crear esta bola de simpatía en la ciudadanía mexicana, ya con visión casi golpista”.

Por esta afirmación, los grupos de derecha han armado un escándalo mayúsculo en contra del Dr Hugo y de la 4T; como si el galeno hubiera cometido herejía al vislumbrar en su declaración, la mano que mece la cuna. Hay mucha mezquindad por parte de los grupos que controlan los medios al machacar una y otra vez lo que le han dado en llamar, sus tragedias: La línea 12 del metro; la falta de medicamentos a los niños con cáncer; abrogar el Seguro Popular; el cierre de las guarderías; suprimir más de cien fideicomisos y las muertes por COVID-19 han sido sus banderas de protesta.

Como si Andrés Manuel hubiera descarrilado la Línea 12 y fuera el causante de la pandemia y; no dicen del manejo corrupto de las otras, sus tragedias.

Hoy, los conservadores contratan a críticos y actores de segundo nivel para que posteen en sus portales pestes de López Obrador, y que están arrepentidos de haber votado por él. Son los privilegiados del anterior sistema y son hipócritas porque ni siquiera fueron a votar; no había necesidad, siempre ganaban los mismos. ¡Ya es tarde! Y ahora se dedican a sembrar vientos, sin pensar en que sólo cosecharán tempestades.

En Nayarit hay un ejemplo: La Gloria prometía regresar las guarderías. La gente la escuchaba y no decía nada; pero se la tenía guardada. El resultado fue evidente y castigador; la mandaron al tercer lugar. En ocasiones por prudencia la gente no dice nada; pero, en la primera oportunidad regresan los agravios y; no es remoto que más adelante, por tanta noticia falsa, linchen a quienes las propalan. Pueden creerme o no esto; pero como dicen… al tiempo y nos amanecemos.

Apostador de Cuacos