El presidente de Haití, Jovenel Moïse, fue asesinado en un ataque perpetrado este miércoles de madrugada contra su residencia privada y en el que también fue herida de bala la primera dama, Martine Moïse, según informó el primer ministro interino, Claude Joseph, en un comunicado.

Sin embargo, versiones periodísticas apuntan al fallecimiento de la primera dama, quien fue trasladada a un hospital luego del ataque.

El ataque se produjo en torno a la 1.00 (hora local) en el barrio de Pétion-Ville, un suburbio de Puerto Príncipe, cuando “un grupo de individuos no identificados”, entre ellos “varios que hablaban español”, asaltó la vivienda, según el comunicado recogido por medios locales como la emisora Juno7 y ‘Gazette Haiti’.

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“El presidente ha muerto a causa de sus heridas”, señaló el primer ministro interino.

Joseph condenó este acto “odioso, inhumano y bárbaro” y llamó a la población “a la calma”. “La situación de seguridad del país está bajo control de la Policía Nacional y de las Fuerzas Armadas”, dijo el primer ministro interino, que confía en que “la democracia y la República vencerán” esta escalada de tensiones.

El asesinato se produce dos meses antes de las elecciones presidenciales y legislativas convocadas para el próximo 26 de septiembre en las que Moïse no participaría. Sin embargo, el presidente había convocado para esa fecha un referéndum para la aprobación de una nueva Constitución, que le valió las críticas de la comunidad internacional.

A mediados de abril renunció el gobierno, debido a la crisis política y de inseguridad que atraviesa el país. Lo anterior, ante la presión creciente de diversos sectores, entre ellos la Iglesia Católica, crítica con una “dictadura del secuestro” que se ha traducido recientemente en el rapto de varios religiosos.

El presidente haitiano, Jovenel Moïse, que gobernaba por decreto por la ausencia de un Parlamento electo, anunció en su cuenta de Twitter la renuncia del Gobierno. Confió en que ello le permitiría “resolver el problema flagrante de la inseguridad y proseguir las discusiones para lograr el consenso necesario hacia la estabilidad política e institucional”.

Fue entonces cuando Moïse designó como nuevo primer ministro a quien era responsable de Exteriores y antiguo embajador en España, Claude Joseph, para ocupar el cargo de forma interina.