Al estudiar las necesidades son enormes y muchas veces los recursos son insuficientes.

Tepic, Nayarit a 14 de julio del 2021.

Miles de jóvenes en el país enfrentan la realidad de una forma distinta, desde pagar el pasaje, las copias, el desayuno, ellos adquieren una responsabilidad al priorizar sus gastos de una forma correcta.

Alfredo cursa el sexto año en la Escuela Nacional Preparatoria No. 5 “José Vasconcelos”. Vive en el cruce que conforman calle Atletas y Tenis, en la Country Club Churubusco, alcaldía Coyoacán. Para su traslado a la escuela gasta en pasajes 24 pesos diarios. “Si uso el Metro, Tren Ligero y el micro, me echo los 26 pesos”, comenta.

A ello le suma “una ‘guajolota’ de 12 pesos o unos tres canastos (tacos) por 15 pesos… si quieres otra cosa, le buscas, pero no hay más que para dos tacos de guisado por 16 pesos, un burro por 14 pesos o tres ‘hochos’ por 15 pesos; las ‘quecas’ y las ‘gordas’  te salen en ocho pesitos. Ya entrados, te avientas la Coca de medio de 9 pesos”.

Alfredo se gasta en promedio por día entre 36 a 49 pesos. “A la semana me ‘chingo’ los 250 pesos.  En casa me dan $180. Tengo la beca Benito Juárez, de los $1600 que dan cada bimestre agarro 560 pesos para completar. Libres me quedo con mil pesos para el celular, el cine, una salida, que nunca falta, la fiesta”, menciona.

Lupita por su parte, en puros pasajes, por día paga 26 pesos en camiones. Hasta le sobran 9 pesos, quien vive por Avenida Reforma, en Lomas de San Lorenzo, alcaldía Iztapalapa y estudia en el Colegio de Ciencias y Humanidades, Plantel Sur.

“Me llevo mi agua, una manzana o alguna fruta. Trato de no gastar, pero siempre me llevo 30 pesos por si se ofrece para las copias”. También cuenta con la beca, pero esos mil 600 pesos “los agarro para ropa, zapatos”, comparte.

Ulises asiste a la Escuela Nacional Preparatoria No. 1 “Gabino Barreda”. En traslados no gasta nada. “Me dan 30 pesos. Me dicen que pa’ no sufrirla, pero si no me dieran, igual no pasa nada”. Vive a 10 minutos del plantel, “agarro mi bici y me lanzo, pero hay que tener cuidado con los microbuseros porque luego se te avientan”.

Reconoce que pese a que vive cerca, es algo flojo y llega tarde a la primera clase. “Uno no se despierta, pero no pasa nada, no he reprobado”. Los 30 pesos que le dan, “son pa’ las tortas, lo que se te atraviese, no está de más”. Lo de la beca lo emplea en comprar ropa, “que los tenis, la salida con mi novia, ahí se esfuma”.