RIGOBERTO GUZMÀN ARCE

                                             IMPACTOS

La naturaleza en su ciclo y el ser humano tiene la oportunidad de cuidarla y cuidarse, estoy absorto por este verano extraño, quizás sea inédita la forma de las nubes, se tornan remolinos o dragones en el cielo y es con cierta angustia el saber que va a llover. Como poeta estoy feliz sentir en mis venas la fuerza del agua, pero también saber que puede existir daño a la comunidad, en los márgenes del río y en las partes bajas de la ciudad. Varios factores existen para que se llegue a la desgracia. Quiero mencionar uno, las alcantarillas se colapsan por la acumulación de basura. Ayer fue una de esas noches irrepetibles, mi alma deseaba la luna llena, conocí seres buenos, sentí y pensé cosas bonitas y suspiré por tu amor, por la belleza irrepetible y por las ilusiones nuevas. La inspiración por vivir, por compartir sentimientos, vuelan mis pensamientos hacia ti y pronto te tengo conmigo, tus manos y la mirada que arrebata mis horas y luego las regresas. Tener la luna blanca como un reflejo de la felicidad. Saber que me sientes y me piensas, que existe la magia y a través del tiempo y espacio está en mi corazón. Sigo en mi proyecto de amor, paciente llega mi fuego a tu vida.

Hago un breve paréntesis en el trabajo del libro 11, titulado 2000, para escribir el diario para mí y para ustedes. Hace algunas semanas un joven estudiante de Preparatoria me entrevistó como parte de su trabajo final, y me llamó mucho la atención la pregunta, ¿qué le gusta filmar más como periodista? Me puse a reflexionar unos segundos y contesté con el corazón: mi labor comunitaria abarca mucho, pero creo que a pesar del dolor que causa una situación delicada como estar enfermo, creo relevante crear conciencia en la hermandad como seres humanos, más allá de distingos y etiquetas. Llegar a las casas sencillas y compartir el dolor, la angustia, la zozobra hasta las lágrimas de desesperación por el hijo, la madre, el hermano enfermo y no poder solventar los gastos. El desvelo, los viajes, comprar medicamentos, pagar análisis, hospedaje, insumos médicos. Terrible. Convocar a la nobleza, generosidad, a la solidaridad de todos, resulta indispensable para reconstruir el tejido social. Creo que es una labor titánica, donde se va fomentando la cultura del amor para el prójimo, se realizan brigadas, rifas, música en la plaza, kermés, boteo, un equipo formidable para no dejar solo al que necesita, no dejar sola a la familia ante lo delicado de la enfermedad. Así he participado filmando, entre otras pasiones. Soy responsable, procuro hacer llegar el mensaje y participar en lo que es básico ante la adversidad. Recuerdo a los que necesitaron, y tristemente a los que partieron. Lloré varias veces. Les agradezco la confianza, aquí no es por ganar la noticia, aquí es por la formación y educación recibida, el ejemplo de madre solidaria es abundante y contribuyo para que los ixtlenses sepamos que no estamos solos, nos tenemos todos, todos somos nosotros y somos uno, unidos, por el amor, por humanidad, lo que nos brota de lo más profundo del alma.

Ante la fuerte tormenta que desbordó el río Chico al norte y después en varias zonas bajas de nuestra ciudad, las casas se inundaron, los negocios, las calles como ríos incontenibles, alcantarillas taponeadas por todo y los puentes rebasados en un terrible domingo donde la tarde era apacible, una pequeña nube arriba del cerro de Cristo Rey, todo era claridad azul. Oscureció y llegó la tormenta como un remolino de rayos y el agua a borbotones. Se iba la luz y se sacudían las casas, los vidrios. Me llegaron los presagios porque desde aquella tormenta del 16 pasado vi que no hubo algo preventivo. Salvo excepciones, tenemos ausencia de gobierno, indolente que no hizo con tiempo su tarea y para eso se le paga, para que cumpla. El presidente filmando en vivo como simple ciudadano, como si no fuera presidente, nunca se ha puesto adelante para resolver problemas, siempre huyendo. Por eso llegaron las premoniciones y sí, pronto surgieron los videos desde las casas de las angustiadas familias al ver que subía el agua de nivel y inundaba sus espacios, vulnerables ante el vendaval. Toda la noche así, resguardando documentos y demás, y después sacar el agua, limpiar el lodo y recontar los daños materiales, las camas, los colchones, la ropa, el refrigerador. Terrible. Surgieron más videos de los medios, de noticias, Ixtlàn entró en shock. No dormí bien, me dolía la cabeza de la angustia. Salí a recorrer las partes afectadas, calles en el fango, máquinas, la gente limpiando sus casas, las huellas del agua, la tristeza, y las brigadas que surgieron de voluntarios, sin importar cuestiones políticas. Fui recorriendo la realidad y testimonios. El desplome de bardas y algunas casas. Una travesía de lamentos, las brigadas de ciudadanos apoyando, el trajinar de ayuda, Seguridad Pública, Protección Civil, OOMAPASI revisando tuberías. Intensidad de acciones. Después de las doce, surgieron en las redes cadenas de ayuda y centros de acopio, reaccionando ante la tragedia material. Se multiplican las manos y corazones. Ixtlàn reacciona y está unido. Sí, unidos, por la fuerza del alma ixtlense.