RIGOBERTO GUZMÀN ARCE

                                   ENTRE LOS SIGLOS

Me gusta conocer la historia de Ixtlàn, es como agua, fuego, oxígeno para mis sentimientos. Me trasladan, me conectan en milésimas de segundo en el espacio quieto y también transformado, el aquel que se conservaba en los recuerdos de mis abuelos y el de hoy, el bullicio en la plaza General Eulogio Parra. El tiempo gastado a través de los años. Siento escalofríos cuando mi imaginación me hace vivir como un niño en el siglo XVIII, por esas calles antiguas y sus casas de teja y adobe, donde el tráfico eran las remudas de arrieros, la vida básica. La conexión del siglo XIX, los intensos movimientos y vendimia de insumos y víveres para mineros. Ixtlàn de tiendas en su centro de solares. Los mesones en todos lados de la Calle Real de polvo y piedra, el sonido de herraduras, olores a otros vientos, viajeros en su trajinar en diligencias, carruajes. La presencia de la energía eléctrica. Después la llegada del dinámico y estruendoso ferrocarril donde era todo un acontecimiento y más en domingo para ser testigo quién llegaba quién se iba, en una fiesta familiar como costumbre. Los trapiches a las orillas de los ríos Grande y Chiquito. El olor y sabor de caña. Los artesanos del barro desde sus orígenes en el Barrio de los Indios. Ixtlàn de olores distintos, manos creativas, labradores y el advenimiento de la carretera Internacional 15 y el crecimiento comercial, el tráfico de autos y camiones, la exportación de papa, la apertura de los medios de comunicación, desde las señales de varas de designios, el telégrafo, el correo, ondas de radio y televisión del siglo XX y hasta el internet como el poderoso saludo a la vida virtual, impacto social. Un vendaval de íconos que trastocan mi alma, pero me encanta vivir con el pasado en mi frente. Ixtlàn siempre en evolución y en su crecimiento un tanto desordenado, ha podido, hasta ahora, ir superando lo fuerte de la pandemia Covid 19 en su adaptación. Comerciantes no pudieron sobrevivir en pagar renta, otros buscaron el novedoso y masivo servicio a domicilio. Pugnaron por publicitarse en las redes sociales. ¡Se ha diversificado el comercio y sobretodo surgen los nuevos comerciantes de la segunda década del siglo XXI! Llegó el futuro y los celulares como una herramienta eficaz y sus negocios en línea desde sus casas. Jóvenes emprendedores que hoy expusieron sus productos y servicios es una clara señal que Ixtlàn ha cambiado y estoy orgulloso de todos ellos cuando hoy al mediodía filmé en vivo sus rostros, sus manos, sus sueños, su cultura del esfuerzo, se abren camino con títulos sugerentes y tenemos el compromiso de apoyarlos porque son dignos representantes de la historia ixtlense ¡¡ Ánimo Ixtlàn!!

Ha regresado con cierta delicadeza y huraña, no esconde la mirada, pero no sonríe tanto. La luna ha regresado, sigue enigmática e inocente, sus silencios me estremecen, es la luna azul de mis horas que clarifica mis noches inciertas y desgaste emocional, me ve venturoso, pero le duele y se decepciona de los versos callados del poeta, no conjugué esta vez mis metáforas como arco iris. Desde hace algunas tardes y noches se escondía, la buscaba en el incipiente destello bajo el puente, los árboles y desde la montaña, pero turbia, indecisa, lejana. Buscaba admirarla y con un simple gesto, el suspiro infinito, la combinación de sus colores, la noche sonora en mi corazón palpita a pesar de los temblores en mis ojos y en mi palabra. No hay reproches de mi parte, ella herida, no busco equivocarme, ella lo cree así y mi alma se agita y me duele. Si es necesario pedirle perdón, soy capaz de seguirla de rodillas. Hay un silencio en su mirada brillante y aquí está cubriendo mis tristezas, la tengo en mis ojos, siento sus manos y me enciende como el origen del fuego, siento su magia y la respiración es lenta y luego se incrementa hasta perderme en el horizonte para sentir su presencia, tenerla, vivirla, el amor abunda cuando estás aquí y ahora. Amor mío, luna única, movimientos sensuales de mujer, tus fases entre luces y sombras, sé, aquí en mi alma que estoy contigo y sé que me quieres tanto, aunque seas eterna. Siento tu regreso.