RIGOBERTO GUZMÀN ARCE

                                            TRAVESÌAS

Debido a la pandemia el año pasado se redujo drásticamente el festejo religioso, medidas sanitarias, el miedo a infectarse, la incertidumbre de lo qué estaba sucediendo, el conocer de los amigos que habían fallecido por el Covid 19, todo ello lo vivimos en el año 2020. Subí dos veces a filmar para El Regional y pocos paseantes y mucho viento. Ningún puesto de cañas, uno nada más subiendo en el primer descanso de la escalinata. Una sensación terrible viví al contemplar la ciudad revuelta entre el miedo y los incrédulos. La segunda ocasión fue acompañar a la danza Quetzalcóatl a rendirle tributo a Cristo Rey y desde el pasillo central de la capilla estuvieron danzando. Pocos testigos, entre ellos Roberto Parra Díaz que transmitía con su celular. Hace cuatro años a iniciativa de varios compañeros retornamos la tradición de las antorchas que desde 1977 debido a la construcción de la escalinata, se perdió. Ecomuseo encabezados por nuestro presidente maestro Pablo Torres participó con fervor Érika Saldívar, Carmen Marmolejo, y ver activos a Miguel González, el maestro Ignacio Villanueva, Ramón Díaz, y muchos amigos de antaño, también jóvenes como el servicial Leonardo Miguel Martínez . Volvíamos a sentir la emoción, aunque más controlada, la esencia de evocar era poderosa porque nuestra infancia fue una riqueza de descubrimientos. Era fácil y cómodo para los jóvenes subir o bajar y entonces se perdió el espíritu de odisea, el canto épico que ya escribí en pasadas entregas. Este año he subido dos ocasiones, una en taxi, me fui acordando tanto. Fue el domingo, el tercer día del novenario, muchísima gente, ávidos de estar aquí. El tráfico incesante, me asombré. La presencia de mucho joven, la vendimia de preferencia bolsas de cañas, el vínculo de lo que nos quedó de aquellos trapiches. Cargas y cargas de cañas, el negocio familiar de nuevo en auge. Entusiasmo por estar aquí, así los sentía y ya los ixtlenses acostumbrados a verme filmar, los de aquí y los de lejos. Ayer subir transmitiendo arriba del tren de la alegría, la peregrinación de la noche de las antorchas, recorriendo por algunas calles para dirigirnos en pleno al cerro de Cristo Rey. La canción de La Montaña de Roberto Carlos inundó el ambiente y por momentos sentí escalofríos por los que ya no están físicamente y el tiempo no regresa, solamente con algunas pinceladas. El encuentro con la historia, con la tradición. Enrique Mota entregando antorchas, y participando activamente, rememora en la entrevista. Estamos en la cima. Festividad. Lo nuevo son las letras blancas de Ixtlàn del Río, es lo llamativo. También ayer de noche la luz morada iluminó al monumento a Cristo Rey ¿Qué es lo nuevo para mí? La inmensidad de las colonias, el crecimiento desbordado ya no se contempla completa a la ciudad. Un cerro herido por construcciones y deforestación. La cantidad de celulares, los autorretratos, filmaciones, envíos por las redes sociales. El envío de alguna imagen al instante. Impresionante convivencia del pasado y la tecnología. Siglo XXI, segundo decenio, nunca lo hubiera creído, nada más El Santo en las películas tenía un reloj con vídeo en vivo. Mi rosa de luz, mi mariposa de metal, mi estrella de obsidiana que amo tanto. Mi alma Ixtlàn del Río, espíritu indomable.

Una nueva generación de ixtlenses son parte de la función pública, nuevos proyectos, nuevas ideas. Creo que ha llegado el momento de innovar en el rescate, en la valoración de las tradiciones, lo que me apasiona. Somos herederos de la cultura del siglo XX, de grandes, serviciales personalidades que estuvieron al frente y con la historia en la avanzada, en el progreso con sus abanicos de posibilidades. He sido testigo al leer, investigar, contemplar y colaborar en las fases incesantes del historial de Ixtlàn. Me gusta colaborar y llevar el registro histórico, la crónica de la vida cotidiana, estos tiempos que son interesantes en la velocidad de acontecimientos. Vivimos momentos irrepetibles y me gusta. Tengo la fortuna de estar cerca y de escribir y filmar desde mi mano amiga y mi corazón ardiente. Muchos hijos ausentes que suspiran por su terruño lo reconocen y les interesa. Desde el jueves en la noche de las antorchas, del Festival Xantolo qué significa en náhuatl festejo del día de muertos, concursos del Santuario de Animales, de altares de muertos, plañideras, catrinas, la Llorona. El panteón viejo, el centro de la ciudad con sus portales y sus plazas, el cerro de Cristo Rey, han sido y serán los escenarios para revivir, recordar personajes, familias, lo que representa el hilo delgado de la vida y la muerte y el florecimiento de amor entre los que nos queremos y la comunidad donde nacimos. Valoro lo que han realizado en el portal Hidalgo, y lo vamos a seguir festejando porque la vida es bella.