De noticias (in)esperadas

Asunto 1

Vivimos en un país en el que lo cotidiano no deja de sorprendernos. Nuestra realidad se (re) construye por los más de cien millones de mexicanos que nos esforzamos por vivir en un lugar mejor. Los que no están a la altura, y dudo que lo hayan estado en algún momento, son los integrantes de la clase política, que hacen todo por ganarse el desprecio debido a su poco interés en gobernar y tomar decisiones que beneficien a la colectividad.  Sin embargo, hace pocos días pasó algo que todavía me hace sentir esperanzado de la vida pública, y francamente no me lo esperaba.

El caso del ex director de PEMEX es controvertido por sí mismo.  Si verificamos lo que ha pasado en otras latitudes es posible comprobar que en otros países los culpables por Odebrecht han pisado la cárcel sin tanto “espectáculo” como lo que vemos con Lozoya. Yo era uno de los que sospechaba que el tipo jamás había siquiera llegado a territorio mexicano e, incluso, creía que se encontraba descansando en las playas de Ibiza junto a una pareja 20 años más joven que él.

El cinismo con el que ha actuado me parece digno de análisis. Es increíble que en todo este tiempo no pudiera acreditar ninguna de sus acusaciones. Se dedicó, literal, a no hacer nada, continuar con su vida de derroches y excesos y seguir viviendo de lo que se robó (ya que confesó haber recibido “sobornos”). ¿Entonces que salió mal?

Acusar a más de 70 personas como implicadas en presuntos delitos es algo sumamente grave. Lo es porque es complicadísimo reunir tanta información de gente que seguramente fue muy cuidadosa en su actuar (incluso si efectivamente cometieron conductas delictivas).  Pero, sinceramente, yo creo que en Palacio se les acabó la paciencia y la presión social pudo más que todos los dimes y diretes del otrora brazo izquierdo de Peña.

Estoy convencido de que ya no saldrá de la cárcel. Este caso, hace mucho que dejó de ser jurídico para volverse estrictamente político y ya nada (ni nadie) podrá cambiar las cosas.  Quedará este señor como el “chivo expiatorio” de todo lo malo que ocurrió dentro del sexenio pasado.  Tantas acusaciones, tantas mañaneras para que solamente dos ex funcionarios de gran nivel pisaran la cárcel.  Ese es reflejo del nivel que tenemos. Ni hablar.

Asunto 2

No, esta no es una columna de opinión en materia deportiva, aunque en ocasiones me gusta relacionar temas que dada su trascendencia sobrepasan el deporte. Vivimos, gracias a la globalización, en un tiempo en el que la identidad y la cultura se diluyen cada vez más.  La sociedad en la que interactuamos hace todo porque perdamos todo lazo con el pasado -lo que podría llamarse como memoria- para crear un tipo de sociedad que deje de pensar y actúe de forma uniforme.   A pesar de ello, lo que está pasando con el club Barcelona me parece digno de un breve análisis.

Hace unos meses Messi dejó todo un legado tras 20 años con la misma camiseta de futbol.  Su sueño era conseguir más trofeos y ya era claro para él que no lo podía seguir haciendo con los catalanes. A partir de ese momento todo se vino a bajo para el equipo de Koeman y las derrotas empezaron a aparecer.

Cuando todo parecía perdido surgió Xavi. Sí, aquel tipo que, junto a Iniesta, Busquets y el mismo Messi edificó a un equipo con identidad y prestigio internacional.  Cuando todo en la realidad parece señalarnos que los valores se han perdido es agradable saber que en algo tan simple como el “soccer” hayamos encontrado un bálsamo.

Hasta la próxima.

Luis Fajardo Velázquez

luisefeve@hotmail.com