Por Sergio Mejía Cano

Un día más de tristeza en el día del ferrocarrilero

El día 07 de noviembre se celebra el día del ferrocarrilero oficialmente desde el año 1944, año en que el entonces Presidente de la República Manuel Ávila Camacho, decretó esta fecha para honrar la gesta heroica de Jesús García Corona quien, en una fecha como esta, pero de 1907 salvó a la población de Nacozari, en el estado de Sonora, debido a que en uno de los trenes que trabajaban en una de las minas de ese lugar, un carro cargado de dinamita se incendió, por lo que Jesús García sacó esa parte del tren hacia las afueras de dicha población en donde explotó, dañando pocas casas y no todo el pueblo en sí, de acuerdo a lo documentado.

Así que cada día 07 de noviembre, los trabajadores ferroviarios de ambos sexos, celebraban su día con festejos deportivos, para posteriormente terminar con comidas o cenas y sus respectivos bailes, ya fuera en las instalaciones de las secciones sindicales o en otros lugares ex profeso. Sin embargo, hoy en día ya no hay nada que celebrar ni siquiera los trabajadores activos que no muestran el mismo entusiasmo de los antiguos trabajadores que, desde el primer minuto del día 07 ya comenzaban a festejar cada quien, a su modo, ya fuera tronando petardos que se utilizaban antaño para señales en el camino o tocando las mañanitas en las estaciones y oficinas ferroviarias; oficinas, porque debido a la naturaleza del trabajo ferroviario, se trabaja día y noche los turnos correspondientes.

Sin embargo, todo esto acabó en parte debido a la concesión a la Iniciativa Privada de los otrora Ferrocarriles Nacionales de México, aunque ahora en estos tiempos, si acaso haya grupos de extrabajadores ferroviarios que siguen festejando por su parte haciendo reuniones entre ellos mismos; pero de los activos de hoy en día, al parecer no les interesa ya festejar este día, y si bien habrá uno que otro que, debido a la tradición familiar le entusiasme celebrar este día, por lo regular no hay muchos que le sigan la corriente porque ahora hay muchos trabajadores nuevos que no son de estirpe ferrocarrilera, por lo que no les llama para nada la atención este día glorioso y tradicional para los antiguos trabajadores ferroviarios.

El 18 de febrero de 1998 llegó poco después de las 18:00 horas a la estación de Tepic, Nayarit, el tren de pasajeros rumbo norte, número 3 que manejaba primera y segunda clase, y que había salido de Guadalajara, Jalisco a las 11:00 horas. Y a pesar de que ya estaba llamada la tripulación en conexión para continuar su trayecto hacia Mazatlán, Sinaloa, pasaba el tiempo y el tren no se movía, pues a la tripulación en conexión les había sido cancelada la llamada de salida, por lo que el tren permanecía ahí detenido, lo que se les hizo muy extraño a los pasajeros que comenzaron a ir a las oficinas de la estación a preguntar qué pasaba; sin embargo, nadie les podía dar razón; el cajero boletero mejor cerró su ventanilla al ver que llegaban pasajeros a reclamar el monto de sus pasajes que habían pagado no nada más en dicha ventanilla, sino de la de Guadalajara; muchos de estos pasajeros tenían pasaje pagado hasta Nogales, Sonora y Mexicali, Baja California. Y como en el tren viajaban también empleados ferrocarrileros, estos le preguntaron al jefe de estación-telegrafista qué estaba pasando, a lo que el telegrafista dijo que eran órdenes de arriba, de la gerencia de los ferrocarriles, que se cancelara la llamada y que la corriente de tránsito quedaba suspendida hasta nuevo aviso. Se dice que algunos de los pasajeros en su desesperación habrían roto algunos vidrios de la sala de espera y del restaurante; pero al parecer el disgusto no pasó a mayores; sin embargo, el disgusto fue hasta de los mismos trabajadores del ferrocarril al ver que ningún oficial de la empresa había dado la cara a los enojados pasajeros que, con justa razón, clamaban por sus pasajes.

Y en sí no hay nada que festejar ya este 07 de noviembre, porque ya son más de 23 años en que desde el primer momento después de aquel 18 de febrero de 1998 se entablaron demandas laborales por las liquidaciones tan raquíticas y fuera de todo orden tanto de Contrato Colectivo de Trabajo como de la Ley Federal del Trabajo que se otorgaron a miles de trabajadores ferroviarios, lo mismo las jubilaciones que fueron de $1,536.00 mensuales, así tuviera un trabajador más de 50 años de servicio que tan solo 25. Y aquí hubo un motivo discriminatorio, ya que a las mujeres se les jubiló con 20 años o más de servicio y a los varones con 25 o más.

Sea pues. Vale.