Por Sergio Mejía Cano

A propósito de los frecuentes accidentes en las autopistas del país

Al parecer, todo indica que los accidentes en las autopistas del país, sobre todo en las casetas del cobro de peaje, serán el cuento de nunca acabar o la historia sin fin, mientras no se haga un estudio a fondo y del porqué, muchas de estas casetas se colocaron precisamente en donde termina una pendiente de descenso ya sea en una dirección u otra o en ambas direcciones, porque, ¿qué acaso fueron mal diseñada la ubicación de estas casetas en esos lugares de alto riesgo, a pesar de las rampas de frenado cercanas a dichas casetas?

Se dice comúnmente que “después de ahogado el niño tapar el pozo”; sin embargo, el reciente accidente en la autopista Ciudad de México-Puebla, el pasado día o6 del presente mes de noviembre, evidenció que no es así; porque el problema es que, de acuerdo a lo documentado, este habría sido el tercer accidente en aproximadamente en un mes, pues se dice que, es una autopista muy peligrosa por tantos accidentes que frecuentemente suceden ahí. Y por lo mismo, de que ha habido tantos accidentes, al parecer no se ha hecho nada en concreto para remediar esto de una buena vez por todas; no se ha logrado tapar el pozo.

Y si bien, la mayoría de los accidentes ocurridos en las casetas de cobro de peaje en las autopistas en donde mucho tienen qué ver las pendientes de descenso, también se han dado casos en tramos rectos planos, ¿por qué? Pues posiblemente a lo que, por lo regular se dice: que es por falla en los frenos de las unidades de transporte de carga, por falta de mantenimiento o por diversas causas como por ejemplo falta de líquido de frenos, fuga del mismo líquido, cristalización de las balatas por tanta fricción a un frenado constante, a no detenerse a enfriar el rodaje debido a la presión que se ejerce sobre los choferes de estos vehículos pesados de carga para estar en determinado tiempo en su lugar de destino o por querer hacer el menor tiempo posible para poder efectuar más viajes a pesar del cansancio que esto conlleva y, que probablemente también podría ser una causante en determinados accidentes en que, por cansancio, a los conductores de dichos vehículos de carga y otros, los vence el sueño y que por lo mismo, en un solo parpadeo sucede lo ya inevitable.

La mayoría de los nayaritas no olvidan aquel trágico accidente ocurrido en la caseta de El Pichón, el 12 de diciembre de 2004 en que, debido a la peregrinación tradicional por el festejo de la Virgen de Guadalupe, tanto la caseta de cobro como sus inmediaciones estaba abarrotada de feligreses que, año con año visitan el templo dedicado a la Virgen de Guadalupe y, que jamás esperaron que un vehículo de carga se quedara sin frenos para estamparse en varios vehículos estacionados a un lado de la carretera número 15, en donde debido a esto, varias personas perdieron la vida y muchas más quedaron heridas; y otro accidente más, con características similares, en mayo de 2007. Y también lo ocurrido en la caseta en la autopista Guadalajara-Tepic, en marzo de 2011, cuando un tráiler se quedó sin frenos y llegó con toda su fuerza a la caseta de cobro en el tramo conocido como Plan de Barrancas. En ambos casos, lo determinante fueron las pendientes de descenso de sur a norte y, por lo mismo, ambas casetas, la de El Pichón, así como la de Plan de Barrancas, fueron reubicadas, aunque esta última nada más se cambió la casta de cobro de sur a norte, la que fue ubicada más al sur, al poniente de la población ferroviaria de La Quemada, Jalisco, porque según los conocedores, de donde quedó ubicada la nueva caseta hacia el norte, existe una pendiente de descenso de casi 10 kilómetros que termina precisamente, en donde estaba la antigua caseta de cobro, en donde sucedió la tragedia en marzo de 2011; y si bien, en el carril contrario, es decir, de norte a sur, también se llega por una pendiente de descenso, hay una compensación como de dos kilómetros antes de llegar a la caseta que no hubo necesidad de reubicar como la del carril contrario.

Y a propósito de enfriar ruedas, entre las otrora estaciones de Mora a Roseta, existe una pendiente de descenso en promedio de 2.5 por ciento, en un tramo de 50 kilómetros. En las Instrucciones Especiales del Distrito de Mazatlán, se obligaba a las tripulaciones de los trenes de carga rumbo norte, a tener que esperar 10 minutos en las estaciones de Aguirre-Puga (Francisco I. Madero), y otros diez minutos en estación Mango, al sur del poblado de Atonalisco, ambas estaciones en el municipio de Tepic, Nayarit.

Sea pues. Vale.