Por Sergio Mejía Cano

Dudas si la Cuarta Transformación continuará más allá de 2024

Hay mucha controversia respecto al cuarto periodo que iniciará el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega. Tanto en su país como a nivel internacional, se ha habido reclamos, sobre todo por haber encarcelado a la mayoría de sus opositores contendientes; incluso, hasta le han recordado al antiguo dictador nicaragüense, Anastasio Somoza, al que precisamente derrocó Daniel Ortega y su movimiento Sandinista. Aunque como dato curioso, la caída de Somoza se precipitó cuando apareció públicamente un video en donde unos de los soldados de Somoza ejecutan a un periodista estadounidense y, posiblemente por eso, Anastasio se cayó del mecate gringo.

Se dice casi con gran verdad que, el poder corrompe, y el poder absoluto corrompe absolutamente; aunque quizás sea la soberbia de los individuos los que los lleve a enquistarse en el Poder y por lo mismo, les sea muy difícil querer dejarlo. Sin embargo, tal vez Ortega no encuentre un sucesor a modo, no para él mismo, sino para su país, pues se ha publicado que Ortega tiene temor de que quien lo suceda, si no es de su equipo o aliado, vuelva a someterse a la bota yanqui y entregue el país a los dictados de los gobiernos de los Estados Unidos.

O tal vez Daniel Ortega, quiera emular al revolucionario cubano, Fidel Castro Ruz, quien después de derrocar a Fulgencio Batista, se perpetuó en el Poder, prácticamente hasta pocos años antes de su fallecimiento; pero quién sabe.

En nuestro país tenemos claros ejemplos de presidentes que se aferran o tratan de aferrarse al Poder gubernamental una vez que lo detentan, he ahí el claro caso emblemático de don Porfirio Días quien, si bien cedió un lapso de su mandato a su compadre Manuel González, se dice que don Porfirio seguía siendo el poder tras el trono. Y ya no se sabe si don Porfirio tenía en mente quién lo sucediera; pero Francisco I. Madero, por supuesto que no lo era. O tal vez el movimiento revolucionario ya no le dio tiempo para pensar en su posible sucesor.

Y a propósito de Francisco I. Madero, se dijo en su momento que, de no haber sucedido su asesinato al lado del vicepresidente José María Pino Suárez, quien pintaba para sucederlo era su propio hermano Gustavo Adolfo Madero, de quien se ha dicho que era el cerebro en el efímero gobierno de su hermano Francisco, debido a su gran capacidad intelectual y cultural.

Luego vino el Maximato del general Plutarco Elías Calles que, cuando fueron presidentes Emilio Portes Gil y Pascual Ortiz Rubio, se acuñó la frase aquella de: “Aquí vive el presidente; pero el que manda vive enfrente”, esto por la supuesta razón de que quien mangoneaba en realidad los destinos del país, era precisamente don Plutarco, quien mandaba a los otros dos qué hacer y qué decir. Pero llegó a la Presidencia de la República el general Lázaro Cárdenas del Río y, si bien don Plutarco se quiso imponer al querer manipular a Cárdenas del Río, don Lázaro no se dejó, disolviendo su propio gabinete para hacer salir de ahí a los peleles de don Plutarco, y posteriormente mandar al exilio a Elías Calles y así, el Tata ya gobernar ampliamente de acuerdo a sus propias convicciones y principios revolucionarios.

Se ha documentado que, quien era el delfín de Lázaro Cárdenas para ser su sucesor, era su paisano Francisco José Múgica Velázquez, quien fungió primeramente como su Secretario de Economía y posteriormente como Secretario de Comunicaciones y Obras Públicas; sin embargo, entre varios miembros del gobierno cardenista, así como empresarios y, desde luego del gobierno gringo de entonces, consideraban a Francisco J. Múgica como aún más radical que el mismo Lázaro Cárdena, por lo que le pusieron varias trabas para así no dejarlo llegar a la candidatura, ganándola el general Manuel Ávila Camacho, quien acabó con prácticamente todo lo emprendido por el Tata don Lázaro.

Se dice tal y como leyenda urbana que, Carlos Salinas de Gortari ha sido el Poder tras el trono desde que salió de la Presidencia de la República, y si bien Luis Donaldo Colosio era su delfín, tal vez vio que posiblemente Colosio ya una vez como presidente, le aplicara la misma que le hizo Cárdenas a Calles, así que lo mejor era jugar a lo seguro dándole un giro a la historia.

Hoy en día en que ya se comenzaron a calentar los motores de la sucesión presidencial, el presidente López Obrador ha nombrado a los posibles sucesores; sin embargo, tal vez suceda lo mismo que con don Lázaro, que quien suceda a López Obrador, ya no continúa con la Cuarta Transformación.

Sea pues. Vale.