RIGOBERTO GUZMÀN ARCE

                                           INTENSIDADES

Agitadas horas, los días y las noches brotan como flores amarillas, vientos irrumpen, amaneceres de horario revuelto y noches largas presagiando el invierno: así se expresa mi corazón. Tengo varias noches inquieto y no sé por qué, me cuesta tanto dormir plácido, quizás excesivo trabajo, cuando llega la saturación lo mejor es bajar el ritmo. Así tengo miércoles y jueves. Procuro la paz, me dedico a ver futbol del bueno, leer y escuchar música. Mandar y recibir mensajes necesarios y volver a la agenda y mañana toca transmisiones. El sábado o domingo tomar la ruta al Rosario, está de fiestas por la virgen. Llega noviembre y vuelven los tiempos cuando el otoño deja una larga estela de recuerdos, recorrí portales, plazas y panteón y la nostalgia nos invade, me gusta que el amigo de exprese, hay veces tanta gente y tanta soledad, es bueno escuchar y sentir. Nos cimbra la procesión de la vida y la muerte. Ixtlàn vuelve a la normalidad, intento no tocar temas sensibles, pero creo que debemos de seguir aceptando los cuidados sanitarios, la seguridad. El intenso fin de semana de cuatro días culmina y muchos se regresaron a su lugar de trabajo o residencia. Saludé ixtlenses y fue una felicidad. Un mes que nos acerca a nuestra alma, comienza sentir mi sangre que se torna ríos amorosos y el deseo me domina por escribir. Estoy atento a lo que sigue.

Ayer en la mañana, un domingo de cielo azul, así como también se viste otoño, iniciaba un viaje relámpago al pueblo El Rosario, antes Garabatos por los vericuetos de callejones. Domingo y lunes disfrutante, lo que me gusta vivir, saludar, visitar, compartir y filmar. Le tengo cariño especial por tantos motivos, de amor, de amistad, de flores y las estrellas. Comprendo la algarabía de la culminación de las fiestas. Respeto y no critico, jamás entro a polémicas. Recorrí su calle principal, recordé mucho, me angustio el paso implacable del tiempo, allí fui profesor, allí jugué futbol, allí escribía y allí soñaba. A los que conocí ya tienen sus destinos concluidos como Melquiades el sastre, a Chico Rivera, un buen hombre, la conversación queda aunque ya no existan físicamente. Me veo el joven rebelde, en una visión intensa. Después de realizar dos filmaciones, me quedé sentado en una banca, en medio de la muchedumbre, pensativo. La noche seguía llena de música. El viento me trajo imágenes de aquellos años. Hoy visité a un amigo, don Juan Cárdenas Aguiar, desde que falleció su esposa llamada Reyna, se refugió en la música, en sus cuadernos compone, en lugar de hundirse, se dedica a cantar, sus lágrimas las transformó en versos. Ya tiene 65 canciones grabadas y sigue su descubrimiento de su veta sentimental. En su casa estuve y en su corazón emocionado. Ojalá y se pueda publicar la grabación, no pude en vivo. Hay tantas historias en este pueblo enclavado en el municipio de Amatlán de Cañas. Un lugar agradable, pero con graves rezagos en servicios públicos. Volveré en diciembre.

Iniciales de la importancia histórica del cooperativismo que se remonta en 1844 cuando un grupo de ingleses deciden organizarse para formar una cooperativa aportando una libra esterlina, como capital social, y así fundar una tienda de productos básicos como harina, azúcar, mantequilla, avena, velas. Se les conoce como Los Pioneros de Rochdale. Son tiempos crueles de la revolución industrial de muchas horas de trabajo y pagos miserables. El significado de esta labor pequeña, el ejemplo fue creciendo hasta llegar a miles de socios en poco tiempo. El sacrificio, la férrea voluntad de cumplir las metas han echado raíces hasta nuestros días, en el segundo decenio del tercer milenio. Se han tenido avances económicos, pero no han sido suficientes. Por ello Caja Popular Mexicana cumple 70 años y me siento parte de la familia para elevar la calidad de vida desde hace cinco años. Conocía su existencia la plaza Tepic, pero no tenía conocimiento a profundidad. Después supe que se había inaugurado aquí en Ixtlàn por el portal Hidalgo número 27 poniente. Yo seguía en mi mundo de profesor con angustias cuando el sueldo no alcanza a cubrir necesidades reales y otras ilusorias. Mi quincena por vía nómina con tarjeta de débito, se me hacía interesante ingresar a las tarjetas de crédito, pagar con ellas. Poco a poco se me fue haciendo pesado y los créditos crecían. Es mucha la tentación. Al jubilarme decidí conocer cómo está organizada la Caja Popular. Aquí en Ixtlàn hay varias y merecen mis respetos, pero me interesó la Caja Popular Mexicana. Pude lograr rehabilitar la casa publicar mis libros a base de créditos. Conozco las oportunidades que surgen de acuerdo a la responsabilidad, al historial que se va uno forjando. Tengo cinco años de socio y creo que es importante darlo a conocer. Diferentes opciones que alivias la carga económica. No se regala dinero, lo que logras es gracias a tu esfuerzo. Si deseas comprar alguna computadora vas a una casa comercial ves el precio y en lugar de endeudarte con esa compañía pagando intereses excesivos es mejor solicitar un préstamo como socio de la caja popular con intereses bajos. Es necesario cambiar de visión. Me gusta estar en esta posición de socio y ya tengo un año y meses como presidente del Consejo de Promoción de Sucursal, primero inicié cómo vocal elegido en una asamblea y estoy actualmente colaborando con invitar a nuevos socios y promocionando lo que considero que vale la pena. Sabes dónde encontrar tu cambio de vida está en ti, ahorrar para ser y tener.