Por Sergio Mejía Cano

Posibles daños colaterales al suprimir la materia de civismo en las escuelas primarias

No hay día en que no aparezca una noticia en la sección de nota roja en la mayoría, si no es que en todos los medios informativos, tanto impresos como de portales de internet, en donde se dé a conocer respecto a accidentes de motociclistas de una, dos o más personas que a bordo de una motocicleta se vean involucrados en accidentes automovilísticos, ya sea por alcance por ambos lados, por atrás o por adelante, por arrollamiento, por obstruirles el paso algún otro vehículo, por choques de todos tipos, por derrapar, etcétera.

Esto desde luego, es cada día más alarmante; porque si se entiende que cada día hay más gente circulando en motocicletas, en proporción se podría decir que no es normal que el incremento de accidentes a esta clase de vehículos. Entonces ¿a qué se podría deber esta situación? Lo más probable podría ser, desde luego, a la falta de cultura y educación vial, porque no es lo mismo saber mover o manejar un vehículo automotriz, que saber entender, pero sobre todo aplicar, las reglas de tránsito vehicular del que, posiblemente, mucha gente de la que anda moviendo toda clase de vehículos automotrices o de cualquier tipo de tracción, no tenga ni la más mínima idea de qué es de lo que se trata. Y esto se puede comprobar tan solo con estar en una calle observando cómo se mueven quienes están tras un volante o manubrio, para darse cuenta de la gran cantidad de errores que cometen estas personas que, por lo regular, pretenden estar siempre delante y por encima de los demás.

Hace años salió un artículo referente a un estudio que afirmaba que, en su mayoría, los seres humanos se transformaban en su forma de ser en cuanto se sentaban frente a un volante, pues como por arte de magia, se convertían en una especie de soberano sintiéndose y creyendo que todos los demás a su alrededor tenían por fuerza que abrirle paso, pues la transformación le indicaba subconscientemente que todos los demás estaban bajo su dominio.

Y en cuanto a las motocicletas, se conoce una anécdota que en sí, no se sabe desde cuando se conoce posiblemente como leyenda urbana; pero de lo que sí supe y me di cuenta, es que la mamá de un compañero maquinista de camino, originario de Ahuacatlán, Nayarit, se la aplicó a uno de sus hijos, hermano del maquinista, cuando el muchacho le comunicó a su mamá que iba a comprar una moto, y su mamá le dijo que lo esperara, que lo acompañaría a hacer dicha compra y, una vez caminando por las calles de Ahuacatlán, al pasar por una funeraria, la mamá hizo entrar a su hijo a la misma y, ante la sorpresa del muchacho y preguntarle para qué entraban ahí, la mamá le dijo que, si iba a adquirir una moto, primero tenía que comprar un paquete funerario para ya tenerlo listo, pues más pronto que tarde, le podría suceder un accidente en que tuvieran que recurrir al paquete funerario. Obviamente que el muchacho se desanimó en su pretensión de comprar una moto.

Se podría firmar que, el hecho de que hoy en día haya tantos accidentes de tránsito, no nada más de motocicletas, sino de toda clase de vehículos circulantes, se deba a la falta de civilidad de muchas de las personas que los conducen, porque desde que se suprimió la materia de civismo en las primarias, muchas personas pertenecientes a las nuevas generaciones posteriores a cuando se quitó esta materia de civismo en las escuelas y que, no hicieron caso o no atendieron las indicaciones de sus progenitores en cuanto a ser amables, ceder el paso, ayudar a la gente mayor a cruzar las calles, a ayudarle a las damas a recoger algo que se les haya caído al suelo, dejar pasar por una puerta primeramente a niños, mujeres y ancianos, a ceder el asiento en cualquier lugar a esta gente, etcétera, desde luego que contribuyó a que hoy en día muchas personas no cedan el paso a otros vehículos queriendo pasar primero antes que otros carros o personas, a creer que por darle a alta velocidad a un vehículo ya saben manejar; sin embargo, nada más lejos de la realidad. Y si esto lo podemos mirar tan solo con estar viendo el tránsito en un crucero citadino y, que personas de todo estrato social al estar tras un volante o manubrio se comportan de la misma manera, como estar hechos en serie, peor se ha visto que se comportan por lo regular, algunos de los conductores del servicio del transporte urbano que, circulan con las puertas del camión abiertas; pero lo peor, la lucha y rivalidad constante y fehaciente entre conductores de combis y taxis contra motociclistas y viceversa.

Sea pues. Vale.